La hora del desapego...

Es curioso como actúa el ser humano: se levanta un día, descubre algo nuevo, establece una conexión con ello... y luego intenta mantener la conexión. Eso es el apego, cuando no nos queremos "despegar" de algo, bien porque nos provoca satisfacción, bien porque es fuente de nuevas experiencias, a veces porque nos produce nostalgia, y otras veces por simple tradición. Lo malo del apego es que acabas sustituyendo los sentimientos que provoca por el propio objeto de conexión. Al establecer ese vínculo de dependencia, se mantiene lo viejo y se resta espacio para lo nuevo y lo venidero. Para liberarse del pasado y de algunas causas de sufrimiento, es bueno, pues, el desapego (romper esos lazos, desvincularse del objeto apegado).

Pero, ¿cómo desvincularse de algo que para nosotros es tan importante cuando, además, ese algo es en realidad un 'alguien', una persona? Ése es el apego más resistente de todos. Conoces a una persona, estableces una relación con ella, empieza a parecer que todo se enfoca a una posible amistad... y de repente se tiene que ir. Esa vinculación puede suceder en tres segundos, a través de una mirada, o en un mes y medio, con el trato del día a día. Nos podemos inventar mil escusas para convencernos de que es bueno tener a dicha persona a nuestro lado (nos hace reír, es honesta, tiene una bella mirada, nos muestra lugares desconocidos pero asombrosos, o incluso nosotros tenemos algo que podemos ofrecerle), pero apenas ninguna para dejar que se marche (su libre albedrío, la evolución en el camino). Esta forzosa desconexión, cuando se presenta el caso, provoca cierta angustia, inseguridad, desorientación, porque no deja de ser una pérdida de algo que inconscientemente creíamos que era nuestro y nos pertenecía, y que esperábamos que estaría ahí siempre.

Pues bien, a mí me sucede eso ahora. Después de la experiencia acumulada, hace algunas semanas no habría pensado que me costara desapegarme de algo o de alguien, pues tiendo hacia la libertad. Sin embargo, para mí, este apego, es una fuente de experiencias muy enriquecedoras y, tal vez por su esencia misma, no lo quiero abandonar. Pero se acerca la hora (jueves por la noche) en que va a suceder muy a mi pesar. Por otro lado, este hecho me hará más humilde y nunca más aseguraré que algo lo tengo muy aprendido, sino que reconoceré la posibilidad de aprenderlo un poquito más. Y recordaré e integraré la experiencia del desapego. Aunque, por qué no, también liberaré algunas lágrimas de tristeza.

Comentarios

  1. Eio!!
    bueno... acabo de leerme este post y veo por donde van los tiros... tampoco puede ser para tanto, no? sólo es un cambio. A mi también me jode dejaros, dejar a la 'crew' :P de las noches en wc, pero que ésto no se acaba y incluso cabe la posibilidad de que el cambio sea a mejor, no lo sabemos! No se, noi, siempre quedarán las jams del jamboree y cada vez que me quede un rato me descolgaré a traeros bravas y cubatillas :P (un four roses con hielo pa ti, para que vayas curtiendo el hígado)... o seguro que me tendreis pululando por ahí más de una noche imprimiendo algo que seguro que no me dejarán escaquear en mi nuevo horario.
    Lo dicho, show must go on!
    a cuidarse y seguro que nos vemos, jefe!

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