Callar

Es uno de los cuatro principios más importantes para un Mago (los principios que todo adepto debe conocer antes, incluso, que las leyes universales). Hay algunos dichos, como los siguientes, que hablan acerca de ello:

"Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio" - Proverbio indio
"Cesen las palabras, por favor, y sean las obras quienes hablen" - San Antonio de Padua
"Cuida tus palabras; que ellas no levanten jamás un muro entre ti y los que viven contigo"
- Tales Mileto
"El hombre sabio instruye sin utilizar las palabras" - Proverbio chino
"Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras" - William Shakespeare

Para algunos místicos, el silencio es el lenguaje con el que nos habla el universo. Sin embargo, si le diéramos tanto valor al silencio, ¿en qué lugar quedan las palabras? Al fin y al cabo, como se dijo en un post anterior, corresponde a uno de los planos de manifestación. La clave está en darle importancia a las dos cosas, ya que por ser complementarias no necesariamente son incompatibles.

"Hay que reivindicar el valor de la palabra, poderosa herramienta que puede cambiar nuestro mundo" - William Golding
"La palabra es el espejo de la acción" - Solón
"Hay silencios que hieren, pero hay palabras que curan" - Anónimo
"Las palabras bondadosas son la mejor música terrenal y esta música todo el mundo la puede tocar" - Noel Clarasó

En efecto, el universo habla con el silencio y se manifiesta con la palabra, la música... la pura vibración.
La palabra es poderosa, porque puede crear o destruir. El silencio aporta, en cambio, la libertad de la que sólo gozan los iluminados. Ambas cosas son necesarias. Sin embargo es muy sencillo dejar que salgan muchas palabras de nuestra boca... cuando quien interviene es el Ego, sobretodo su vasallo el ego de la Ira.
En mi caso, hay días enteros que me dedico a Callar. Hay gente que se asusta, se sorprende o se deprime, y yo lo comprendo. Pero hay cosas que bullen en mi interior que, si las dijera, no serían comprendidas de la forma adecuada. Por otro lado, necesito que las diga mi corazón, no mi boca. Para eso está la mirada, el abrazo, el coger una mano (o dos)... ; son formas de no reprimir lo que se quiere decir, pero decirlas sin palabras manipuladas por egos, y sin necesidad de cascabeles.

Fdo: Ásthar.
[el siguiente post será de numerología]

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