¡Help! ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHH!

Ya no puedo más. Me levanto cada día deseando que se acabe el mundo para mí de una vez. Duele mucho existir, duele mucho estar aquí. Intento ser fuerte pensando que me hace valiente sobrevivir un día más, pero la cruda realidad es que soy débil.
No puedo vivir sintiendo una tristeza y un desconsuelo amorfos que vienen de ninguna dirección en especial y que llenan cada célula de mi cuerpo y cada átomo de mi ser. No puedo vivir en medio de esta oscuridad llamada Soledad que me envuelve como un océano y arropándome como si yo fuera una de sus gotas. Puedo ahogarme por unos instantes en la alegría y la compañía de las cuatro personas a las que más veo últimamente: Flora, Marga, Maite e Isa. Pero sólo son instantes. No puedo atar a esas personas como tampoco puedo atar al tiempo, que no es más que un reflejo de la propia eternidad en movimiento.
Y no quiero atarme yo a la materia. Ayer me encontré en el curro con un borracho con ansias de pegarme, y por un momento que no sé cuanto duró esperé a que de algún sitio sacara un puñal y me lo clavara para despojarme de todo cuanto me parece denso, artificial, lejano, oscuro y triste.

No sé cuánto más voy a durar así. Doy gritos de socorro camuflados en dulces conversaciones vía sms o msn con varias personas, esperando que me den una pista de por dónde puedo salvarme y resurgir. Pero de estas personas no obtengo la señal que espero e, incluso, algunas me niegan llamadas telefónicas. ¿Tanto pido? Si tan solo pudiera oír una voz por un segundo, la voz de alguna de las personas que extraño y que me llenaron más que la tristeza y que la soledad...

Definitivamente no sé cuánto más voy a durar. Tengo miedo de estar aquí. Tengo miedo de mí. Todo esto me produce escalofríos.
Por favor...
... por un momento...
...Ayuda...

Comentarios

  1. Probablemente no quieras leer esto, y estás en todo tu derecho ya que es tu weblog. Probablemente ni siquiera debiera contestar después de que me hayas especificado que no quieres leer esto, de hecho, pero aún así lo voy a hacer. Nunca te he dado la espalda. No voy a darte la espalda. No te voy a negar nada que pueda darte. Y ahí radica el problema: lo que puedo darte y lo que no. Lo que no puedo darte es por razones o bien económicas o bien por nuestro propio bienestar. Te explicaba la otra noche cuando buscabas en mí respuestas que no tengo que tienes que ser un poco más egoista. Con esto también me refiero a cuidar un poco más de tus propios intereses, a dejar de ponerte como escudo para el dolor de los demás. Eso es algo que he aprendido estando solo aquí, a cuidar de mí mismo y a no meterme en situaciones que me puedan doler. En este momento y por un largo periodo, no puedo permitirme sufrir, llorar, estar desorientado, estar perdido y echar de menos. Mi corazón está demasiado destrozado por personas que no lo merecían en las cuales confié ciegamente. Sigues estando aquí, sigo deseando que aquel momento hubiera sido eterno, sigo pensando en tí al final del tunel, y si no al final, al menos en el último trecho, el más luminoso. Pero no me pidas que, conscientemente, te haga, me haga daño. Al igual que yo me tomo la libertad de exigirte que no te lo hagas a ti mismo. Yo voy a seguir aquí. Pase lo que pase, caiga lo que caiga, venga lo que venga. Aquí en el sentido figurado, porque mi lugar de residencia poco importa, sea Finlandia, Madrid o Australia (vale que con Australia la diferencia horaria sería jodida, pero bueno xD). Tú me entiendes... nadie más que tú lo hace.

    Y a pesar de todo esto, por encima de todo esto y siempre, deberías saberlo ya, te quiero.

    -Yo

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