La Rueda de la Vida (Parte I). Introducción.

La Rueda de la Vida se podría definir como aquel círculo de tensiones exactas que mantienen a una persona en el centro de su propio Ser. Las emociones sirven de baliza para averiguar si estamos centrados o no. Eso es así porque el plexo solar es una especie de “centro de gravedad” de la rueda, y es precisamente el punto que se encarga de dar encuentro entre las emociones más luminosas (o elevadas) y las más pasionales (o inferiores). [Por eso cuando nos sentimos mal a veces es como si nos hubieran dado un puñetazo en el estómago, o bien se nos revuelve, como indicador de que algo va mal.]

La persona se encuentra empujada siempre por tensiones opuestas. Eso es lo que le permite encontrar el equilibrio en el centro. Pero necesariamente el hecho de que existan tensiones opuestas significa que hay que tratar a la vez el lado positivo (las virtudes) y el lado “negativo”: la sombra. La sombra es una parte muy importante del Ser. Cuando el Ser se encarna en la materia pertenece a un umbral que no es ni pura Luz ni pura Oscuridad (¿claroscuro?), por ello dispone de una luz propia y de una sombra que le sigue. Rechazar la sombra es rechazar una parte del Ser, y eso incrementa más la sensación de incompletitud que se manifiesta a veces. Es MUY importante ser SINCERO con uno mismo y comprender la propia luz y la propia oscuridad como paso indispensable para lograr que los canales se abran a la energía. Hay que trabajar ambos lados e integrarlos. Reconocer la sombra en uno mismo es el primer paso para reconocer la sombra en los demás.

A partir de aquí podríamos hablar ya de Pecado. Se dice que un pecado es una ofensa hecha a Dios, o hacia otra persona en nombre de Dios. En principio podríamos decir que Dios no se ofende, pero sabemos que dispuso unas reglas para jugar en el juego de la Vida; el saltarse esas reglas es lo que se podría considerar pecado. Pero como no existe juego si no hay Ser (ya que Dios dispuso la chispa divina o espíritu que luego se rodeó de un Alma para trabajar los ciclos de encarnaciones), el atentar contra el propio Ser se puede considerar la pena máxima. Así pues, el verdadero Pecado es la muerte del Alma.

Para evitar esto Dios dispuso que cada Ser tuviera “conciencia”. Veamos qué significa conciencia: con + ciencia. Tener conciencia significa “tener la ciencia”, la de la Ley Divina se entiende. Cada rincón del Ser posee esa esencia denominada conciencia cargada con la sabiduría del universo. Cuando el Ser se encarna, cada célula del cuerpo en el que habita dispone también de esta ciencia sagrada. De este modo, la conciencia permite que el Ser patalee cuando se da cuenta de que se siente incompleto, manifestando el llanto hasta el nivel más básico, el físico. Ahí aparece la enfermedad como último recurso para que nosotros nos pongamos en marcha y solucionemos el desarreglo del que nos alerta el Ser.

Lo que denominamos Pecados Capitales son la única vía para trabajar las Virtudes que arreglan los desajustes de las tensiones en la Rueda de la Vida para mantenernos en el centro de nuestro Ser.

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