¡ Hola Sol !



La última semana tenía cosas por escribir pero he estado muy estresado con los preparativos de San Juan. De hecho, por ahí me han dicho algo de ser borde pero no sé muy bien a qué se refieren xD. Una vez pasado todo, ya me encuentro mucho mejor. Querría haber hablado sobre la película-documental “¿Y tú qué sabes?” pero, sinceramente, ha dejado de tener importancia para mí. Es curioso, en menos de 24 horas algo (o todo) ha cambiado. Siento como si dentro de mí hubiera piezas que cambian de sitio o que son reemplazadas por otras más nuevas. He dejado de ver a un tipo barbudo, gordo y feo en el espejo, y ahora veo simplemente al Ser. A mi Alma, que la amo un montón, la quiero Aquí más que nunca, en este cuerpo que es correcto para el trabajo que el Alma vino a realizar. ¿Qué está pasando? Que el Universo oye, escucha, y responde. Pero mejor empiezo desde el principio, ¿no?

El jueves al mediodía recibo, de repente, un sms de mi maestra Kadil diciendo que al final se tiene que suspender la Verbena de San Juan porque, a última hora, el señor del restaurante con el que habían pactado le dice que no quiere nada de fuego. ¡Fuego! A un poco de humito saliendo de un caldero y sin llamas lo denomina “fuego”. Quién sabe, tal vez el inconsciente intuyera algo... Pero qué raro que todos los sitios que hemos buscado y hablado nos han dicho lo mismo. ¿Tendrá algo que ver las multas de 300.000 euros que se arriesgan a pagar si precisamente sueltan aunque sea un poquito de humito? Y es que, a la mínima, los forestales se nos echan encima. Sin embargo, un San Juan sin fuego es como un ser humano sin Alma... le falta la chispa que lo mueve Todo. Así que tal vez la Providencia quería que los Sanjuanes fueran este año muy personales. En cualquier caso, me pilló por sorpresa. A mí, que estoy aprendiendo y no tengo aún mucha idea de lo que se debe hacer y de lo que no, me resultó una pedazo de prueba que veía enorme y que no creí capaz de superar.

Ese jueves llamé a un hada con nombre de flor para que me ayudara en la búsqueda y captura del material que yo creía que iba a necesitar. Cuando me confirmó que nos veríamos me puse manos a la obra y calculé al milímetro (o eso intenté) el ritual que iba a realizar la madrugada de San Juan, a las 5:12 de la mañana. Tuve que dejar algunos cabos sueltos porque había algo que no me cuadraba. Mis guías sólo me dejaron entrever el círculo y muy poca cosa más. Todo lo demás lo tuve que sacar de la manga siguiendo el instinto, la intuición, la imaginación y la lógica. Trabajo muy duro e inconcluso. Tendría que llegar la noche para saber por qué. El caso es que mi amiga angélica y yo nos pateamos el centro de Barcelona de una punta a otra, con prisas a ratos y con una calma agobiante para mí en otros ratos. A última hora conseguí todo lo que necesitaba. Y es que ya se veía venir de lejos que nada sería fácil, que no me lo iban a dar en bandeja, que tendría que pagar con el sudor de mi frente y con la voluntad de mi sangre. Pero me despedí de mi amiga teniendo ya en mis manos una túnica blanca que compré a unos marroquíes, un incensario, Hipérico, Artemisa, un caldero ultrapequeño y forjado con siete metales (sí, como los cuencos tibetanos) y un tambor que en cuanto lo vi supe que era para mí.

Seguidamente fui a encontrarme con Marga. Había quedado con ella para ir a la radio en persona a estar con Kadil en su programa (Círculo Mágico, que da los jueves a las doce de la noche en Radio Ciutat de Badalona, dial 94.4 FM), que fue el último de esta temporada (y regresa de nuevo en setiembre). Ese último programa trató, como no, de la noche de San Juan. Y “casualmente” (¡bendita Providencia!) soltó por ahí los detalles que se me escapaban y que me ayudó a completar el ritual. Por otro lado, lo pasé algo mal: ¡nos hizo hablar a Marga y a mí en directo! Qué vergüenza, por Diox. Pero tengo que reconocer que fue muy agradable. Y ahora sé como es la radio por dentro, con toda esa mesa llena de micrófonos, y Kadil currando en directo con su velita naranja y su tarot envuelto en un pañuelo violeta... ¡Ais, qué recuerdos más dulces tengo de esa noche! Otra faceta que conocí nueva de Kadil fue su faceta de conductora, jajajajaja, nunca la había visto conducir un coche. Así, pequeñita como es ella, y con gafas... me sorprendió un montón, pero está guapísima (como es ella).

Y dormí, y llegó el viernes. Y cuando desperté me dirigí a comprar unos velones que me hicieron mucha falta, unas velas naranjas, y Verbena, una planta muy especial que es el que dio nombre a la víspera de San Juan. ¡Sí! A esa noche se la llama “verbena” debido a esta planta. ¿Por qué? Porque se solía quemar esa noche para propiciar cosas bonitas, y se solía usar para otras cosas muy chulas también en esa noche tan especial. Así que yo estuve, como dije, hasta última hora ultimando detalles. Completé rigurosamente el ritual y me hice una chuleta para írmela aprendiendo por el camino. También compré una coca maravillosa hecha artesanalmente, con una crema de mil delicias. ¿Se nota que me gustó? Bueno, en verdad no era para mí, la mitad era para mis compañeros de noche de Workcenter, y la otra mitad era para unos amigos muy especiales con los que tuve la oportunidad de catar esa coca. Y es que no sólo el material lo obtuve a última hora... también el lugar. Pero como siempre, la Providencia está allí para ayudarme cuando más lo necesito. Ante ella, definitivamente, me arrodillo y me postro. Pues sí, cuando ya no sabía si tirarme de los pelos o suicidarme directamente por no saber dónde iba a celebrar el ritual de San Juan, un ángel que hace honor a su nombre (Salvador), pues me salvó la vida, me dice que tengo su terraza a mi disposición. Menuda alegría me llevé.

El viaje en metro fue lo peor. Aunque, mirándolo bien, cada vez que completaba una etapa del proceso me decía a mí mismo “lo peor ya ha pasado”, y así procuraba renovar energías para seguir adelante. No sé si podéis imaginaros esto: una persona que desaparece en medio de una mochila enorme llena de cosas, un bastón, una escoba y un tambor con una media coca bailando (resbalando) encima. Ése era yo. Penoso. Para entrar en el metro tuve que pedir ayuda al señor que estaba de guardia. Para hacer trasbordo en Sagrera me las tuve que apañar haciendo malabares. Sí, yo me lo busqué. Me apoyé en mi Soberbia y mi Vanidad para sacar el coraje suficiente para soportar esa situación. Mal hecho, pero lo hecho, hecho está. Salvi me rescató en Sta. Coloma y llegué a su casa un poco más ligero de equipaje.

Estaba hecho polvo. Empecé a sacar las cosas para prepararlas en la terraza cuando me di cuenta de que tendría que compartirla con más gente de lo esperado para realizar allí mismo una cena (lógico, con el calor sofocante que hacía no era como para cenar dentro precisamente... Era tanto el calor, que habríamos tenido que comer en el suelo porque la mesa se habría incinerado). Me sentí abatido una vez más. Me desilusioné. Tenía muchísimas ganas de llorar. Quería rendirme y no hacer nada. Una voz dentro me decía: “Ya has llegado hasta aquí. Te queda muy poco. No lo dejes”. Y en el fondo sabía que todo iría bien, pero no podía levantar el ánimo. Lo siento un montón, amigos, sé que os habría encantado verme diferente. Me olvidé de pasármelo bien. Mi actitud fue una falta total y absoluta de respeto hacia vosotros.

Y sucedió la cena, con un embutido exquisito y unas gambas deliciosas. Y por supuesto, la tan esperada coca. ¡Oh, qué crema aquella...! Y Pat, ese abrazo tuyo me volvió loco. Me encantará repetirlo. Y ya sabes que siempre nos quedará el pollo que no se quiso comer Andreíta.

Al final dieron las tres de la mañana y como que ya no podíamos sostenernos en pie. Decidí montar todo el chiringuito (el círculo de sal con todas las herramientas dentro) y poner el despertador de mi móvil para poder quedarme frito un rato; menos Salvi, que tuvo un aguante el pobre... Y dieron las cinco de la mañana. Los únicos que lograron desperezarse un poquitín fueron Nat y Salvi. ¡Qué grandes ellos! De verdad, hasta el último momento apoyándome. Me sentí pleno. Nunca olvidaré ese pequeño gesto que significó tanto para mí. Intenté devolveros el favor dando lo mejor de mí en el ritual. Espero haberlo hecho bien. Y bueno, aquí es cuando debería explicar cómo hice el ritual y qué pasó, pero como dije, este año es muy personal. Así que lo siento un montón para los que no asistieron, pero no diré nada por el blog. Tan sólo, una "afoto":


Me siento contento de haber hecho algo tan bonito con los primeros rayos de luz de Sol. Ese gran astro que nos dará todo cuanto pedimos, y al que le hemos dado gracias. Y me siento contento de haberlo hecho con tan buena compañía. Son inolvidables las fotos que hicimos al mediodía, junto al olivo. Sí, esa mañana me quité un enorme peso de encima. Y gané algo en mi corazón y en mi Alma. Y Salvi: ¡tu familia es encantadora! Y tu madre es tan providencial... me daba el cariño necesario en los momentos en que más abatido estaba. La adoro, desde ese momento entró en mi lista VIP xD.

Por ello, dedico este post a los padres de Salvi: Cati y Salva.

Los protagonistas de ese momento:


P.D.: No podía faltar una PD. Quería comentar que las fotos sube aproximadamente a unos 25 Mb. Nat, me parece que tú ya las tienes, pero Pat no. Si se las quieres pasar tú misma... Confío en que Salvi ya las tendrá.
P.D.2: Prometo portarme mejor la próxima vez que nos veamos. Ais, si es que no tengo remedio, siempre metiendo el coño en el pollo, digo la pata en el coño, digo la pata hasta el fondo.
P.D.3: Esa coca resbalizándose... (que no esnifándose, no confundirse) ¡ qué buena !
P.D.4: Y esos velones inteligentes apagándose solos cada vez que acabábamos una etapa del ritual... Y esas grandes presencias que nos acompañaban y nos confirmaban que no estaríamos solos en el camino, que nos guiarían y nos protegerían (ya sabes, alguien dijo "sí", y alguien tuvo que apagar los velones...).
P.D.5: Jajaja, por Dios, qué patoso yo con el tambor, pero bueno, esa danza estuvo bien, pidiendo al Sol. Qué bueno esos primeros rayos de felicidad. Por fin hemos dejado atrás lo que correspondía quedarse allí, y por fin hemos saludado y dado la bienvenida a todo aquello nuevo y bueno que nos espera. Si es que desde arriba Ellos nos tienen preparado un pedazo de regalo lleno de cosas encantadoras, mágicas y bonitas que VERDADERAMENTE NOS LO MERECEMOS. Sólo necesitábamos pedirlo.
P.D.6: Sí, a pesar de todo, entiendo que el futuro es un poco neblinoso y será duro y no será fácil llegar a nuestro objetivo teniendo en cuenta las tribulaciones por las que pasará nuestra amada Madre Tierra, pero creo que no es poco afirmar que seremos felices, que nos sentiremos completos de una vez por todas, que nuestro camino será llano y menos tortuoso, que tenemos a un montón de gente que nos quiere y nos querrá... y que nos arriesgaremos a pedir más, porque siempre hay espacio para más abundancia provinente de la divinidad.

A todos aquellos que se han atrevido a pedir, les deseo una gloriosa vida, llena de satisfacción y de esperanza, de comprensión y de compasión, de amor y de paz, de abundancia y plenitud. A los que osan, les es concedido tener y saber. Sed Felices. Os lo merecéis.

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