La Rueda de la Vida (parte IV). La Pereza.

La Pereza es el peor de los Pecados Capitales. Se esconde detrás de todos los demás (es la madre de todos los vicios). Como decía Einstein: “La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa”. La Pereza tiene un grave problema asociado: que está aceptada. No es como la Ira o la Envidia, en que rechazamos esas actitudes porque nos disgustan. Un perezoso lo tenemos ahí, no nos molesta. Sin embargo, a un perezoso no lo quiere nadie, todo el mundo quiere gente con prontitud de ánimo.

La Pereza es la falta de voluntad. Viene del latín “pigritia” (tedio, cansancio), y significa “no querer acercarse a Dios”. Has dos clases de Pereza: la negligencia (que es una Pereza encubierta) y la tardanza. La Pereza atrae la tristeza y, por lo tanto, no sólo mata el cuerpo (recordemos que los Pecados Capitales se denominan así porque conducen a la muerte) sino también la Fuerza del Espíritu. Detrás de la Pereza se esconde siempre, además, un cobarde. El perezoso tiene tanto Miedo que se paraliza.

Con la Pereza no se obtiene ningún consuelo. Con la Ira teníamos la excusa de la santidad, y con la Envidia teníamos un pobre de mí. Pero no hay excusa o móvil para la Pereza; mejor dicho, el móvil de la Pereza es la propia Pereza. Mediante la Pereza queremos que se nos dé todo hecho y, como no lo hacemos por nosotros mismos, nuestra autoestima se resiente.

La Pereza provoca:
- Complejo de frustración.
- Embotamiento afectivo --> suple el vacío con otras emociones.
- Pobreza de pensamiento (“Va tan despacio la Pereza que la alcanza la Pobreza”).
- Pasotismo.
- Vacío, pérdida de ganas de vivir.
- Rechazo social (nadie quiere consigo a un perezoso).
- Culpabilidad.

Un perezoso debilita su aura, y de este modo atrae energías negativas. Cuando el perezoso se cuelga de otra persona puede transmitirle esas energías negativas.

Enfermedades asociadas:
- Pérdida de tono muscular.
- Fibromialgia (duelen los músculos).
- Inactividad cerebral.
- Fatiga crónica.
- Pérdida de los ritmos del cuerpo: ritmo cardíaco (angina de pecho, arritmia, infarto...), ritmo de sueño, ritmo de hambre, etc.
- Apnea (no se puede respirar).
- Ataques de ansiedad.
- Trombosis.
- Pérdida de memoria y conciencia.
- Bulimia y Anorexia: un bulímico y un anoréxico quieren que el mundo cambie según ellos quieren. Como no pueden, se fuerzan a sí mismos y se cierran en ellos mismos, con el fin de atraer la atención para conseguir su propósito. (Fijaros que atentan contra sí mismos, la mayor pena que pueden cometer, y que les puede conducir verdaderamente a la muerte).
- Flatulencia: se tienen vacíos en la vida que no se saben llenar, y entonces se llenan con aire.
- Pérdida de defensas.
- Glotonería.
- Alcoholismo y Drogadicción. Los alcohólico y drogadictos son personas muy sensibles y con mucha capacidad espiritual. En vez de trabajar esa espiritualidad, escapan, huyen, y viven esos otros mundos a otros niveles.
- Problemas de sueños (pérdida de ritmos).
- Retraso de crecimiento y de maduración.

La Pereza hay que educarla, y se consigue mediante la Voluntad o Diligencia. La Voluntad es como un caballo que, fortalecido, puede conducirte a cualquier destino. Otra vez, encaja perfectamente una frase de Einstein: "Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la Voluntad". Sin embargo, excesiva diligencia puede llevar al estrés, que es la cara oculta de la Pereza. Fijaros que el estrés produce las mismas enfermedades que la Pereza en sí. ¿Qué ha sucedido? Los gobiernos no querían a perezosos y le han dado la vuelta a la tortilla: ahora todo el mundo tiene que hacer lo que ellos dicen, bien y rápido.

Aquí vemos los lemas de la Pereza y de la Diligencia:
Pereza --> Tarde (tardanza), Mal (negligencia), Nunca.
Diligencia --> Rápido, Bien, Siempre (detrás de esa Diligencia se esconde una Soberbia).

Por lo tanto, podemos decir que el que tiene Voluntad llega a donde uno quiere, pero que es conveniente tomarse treguas y respiros. Al fin y al cabo, ni la Pereza ni la Diligencia producen placer. No es malo, pues, tomarse una siesta cada día si eso forma parte de un ritmo marcado sobre la propia vida. Es curioso mencionar que Diligencia viene del latín “diligo” (amor) y que significa: “presto a sentir Amor hacia Dios”.

Los hermanos de la Pereza son: negligencia, desidia, cobardía, injusticia, desenfreno, inseguridad, falta de caridad con uno mismo, falta de humildad, falta de aceptación, desprecio por los demás. Sus hermanastras son: la precipitación, la pasión, la obstinación (“yo puedo”) y la vanidad.

Para fortalecer la Voluntad y deshacerse de la Pereza es importante marcar un ritmo a la vida.

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