Like it or not: La fe del Silencio que aplaca la Ira del Dragón

Ehye aser ehye
(soy el que soy)

Puesto que hay quien me pide explicaciones, algunos más silenciosamente que otros, y que este pasado finde obtuve durante el curro una bonita pero aleccionadora canalización que me está provocando unas anginas (entiéndase, unos enormes islotes de pus en las amígdalas) por el hecho de evadir los consejos, ha llegado el momento de hablar. Sí, porque “escribir” también es hablar, mi querida amiga Flora, al igual que habla el corazón con un dibujo o como hablan las flores con su belleza.

Debido a que tengo mucha ira reprimida que, matizo, NO va contra nadie en concreto, he estado pensando en el modo más suave posible de decir las cosas. Como no estoy seguro de si lo voy a conseguir o no, pido de antemano que nadie se sienta aludido y/o ofendido. No es mi intención herir a nadie. Sólo quiero ser sincero conmigo mismo que para eso creé este blog.

Todo el mundo tiene problemas. Parece que, sin habérmelo propuesto, me toca ahora hablar de mis traumas. Creo que, teniendo en cuenta lo que me cuesta expresar esto, se trata de reforzar mi fuerza de voluntad. No basta con tener voluntad para vivir y hacer cosas. A veces también se necesita voluntad para cambiar y para poner en palabras aquello por lo que el Alma se siente desgarrada, como vehículo para autosanarse, aunque en la mayoría de ocasiones no encontramos con facilidad las palabras “sencillas” adecuadas que todo el mundo entendería (lo siento Flora). Por eso pido perdón por adelantado por si causo mayor confusión que resolución. Hablaré de la voz, de la tristeza, del silencio, de la ira, de mi familia y de la voluntad. Quien no tenga paciencia, por favor, que no lea esto. Voy a escribir bastante.

El sello de la voz

En el mes de septiembre se me concedió la maestría de Reiki. No fue, desde luego, otorgada por mi hasta ahora maestra Kadil. De hecho, ella siempre ha tratado de alejar esa posibilidad por falta de experiencia por mi parte. Sin embargo, este pasado verano pasaron muchas cosas, y experimenté cambios que van más allá de recoger experiencia en el ámbito del tratamiento alternativo, por lo que mis pasos, guiados por lo más alto, me llevaron hasta el título de maestro. Nunca me planteé tenerlo, siempre pensé que no servía para eso, así que me sorprendió encontrarme de repente con el título en la mano. Ni siquiera tuve que pagar por ello. Fue un regalo, una bendición y, en el fondo sabía, el principio de un gran cambio posterior. Implicó volverme consciente de muchas cosas. Como lo quise hacer todo lo bien que pude porque quería dar lo mejor de lo mejor a los demás, por amor al Padre, creo que lo conseguí.

Recuerdo que sentí miedo de confesarle a Kadil que era maestro sin su “permiso”, tardé un poco en contárselo, pero finalmente lo hice. Fue la semana anterior a la iniciación de Primer Nivel que di como estreno de mi maestría y como regalo por amor a mis amigos. Primero le pregunté si ella estaría dispuesta a hacerme maestro. Aunque yo ya lo era, quería que la maestría me la diera ella para poder sentir que hacía las cosas bien hechas. Como suponía, volvió a reiterarme que necesitaba de año a año y medio para ganar experiencia antes de ser maestro (?) Llevaba unos dos años diciéndome lo mismo. Estaba claro que ella y yo empezábamos a tirar por vías diferentes, pues yo tenía otro punto de vista. Intenté no dudar y, con mano temblorosa, saqué el título de la mochila y se lo mostré. Me dijo:

— Qué lástima... —después siguió unos pocos segundos de silencio; aquello me heló el corazón—. En fin, me alegro por ti, pero es una lástima. No sabrás abrir y limpiar adecuadamente los canales de la gente. Se creerán que podrán dar Reiki pero no lo harán bien. Bueno, tú haz lo que te parezca...

Creo que después de aquello dejé de respirar. Tardé un poco en darme cuenta que por mucho tiempo había estado subyugado por Kadil. No fue intención suya, yo lo elegí así porque necesitaba una guía y tenía miedo de volar con mis propias alas. El cielo quiso que volara fuera del nido, y por eso acabé montando yo solo los últimos dos rituales de San Juan (sobretodo el último, fue exquisito y puedo asegurar que funciona, pero me costó sudor, alguna lágrima, y machacarme mucho para hacer las cosas bien hechas). Después de aquella charla con Kadil brotaron lágrimas. Suerte tuve de mi amiga Isa que me atendió al teléfono y me animó. Yo me sentía pequeño, inferior y seriamente dudé de mi posición y mi capacidad para pasar alineamientos. Da la “casualidad” que ese mismo fin de semana que hablé con Kadil pillé anginas. Tenía unas placas de pus enormes, y me di cuenta el domingo por la noche, cuando no podía tragar agua y cuando me subió la fiebre a 40º provocándome alucinaciones de todo tipo (fue muy divertido) y unos dolores de flipar. Me tuvieron que inyectar penicilina porque era imposible tomar pastillas de antibiótico, y estuve tres días sin ir a currar, de baja. Pensé que no llegaría a ponerme bien a tiempo para iniciar durante el primer nivel que tenía en menos de una semana. Como ya sabréis, afortunadamente me repuse y los que allí estuvieron pudieron disfrutar de los alineamientos.

Hagamos un paréntesis y analicemos mis anginas por un momento. Si recordáis lo que expuse hace meses sobre la Ira, es fácil comprender que la hinchazón de las amígdalas y las fiebres tenían relación con una ira contenida que estaba reprimiendo. Recuerdo que, aunque me limpiaba mil veces al día, me sentía energéticamente sucio. Eso es porque psicológicamente me creía una mierda. Lo que pensemos de nosotros mismos puede actuar como si fuera un parásito en nuestro cuerpo aural (aura). En el plano físico eso se manifiesta en forma de virus o de una bacteria, como fue mi caso, que te invade y hace de las suyas. El peor enemigo no son los entes que pululan por ahí, sino uno mismo. El hecho de que no pudiera tragar es fácilmente interpretable: no “tragaba” la situación que estaba viviendo. Tampoco podía hablar. Sabéis lo que significa “tener voz y voto”, ¿no? La voz sirve para comunicarse, sirve para alinearse, sirve para energetizarse, sirve para elevarse, pero también sirve para dirigir nuestra voluntad. Lo ideal es que estemos alineados con lo más elevado, y que nuestra voluntad sea la voluntad divina. No poder hablar es no poder conectar con facilidad con el alineamiento requerido a lo divino. También es una clara ausencia de la voluntad. De hecho, cuando alguien aprende a tartamudear es porque ha vivido una serie de experiencias que anulan su voluntad y, usualmente, está ligado al miedo. El ser cree que su supervivencia depende de obedecer a ese miedo. Hay muchas formas variadas de manifestar ese trauma, desde un tartamudeo en los momentos de una exposición oral, hasta una ausencia total del habla. Si obedeces al miedo, no hay lugar para obedecerse a uno mismo o a Dios.

Después de este paréntesis y de la iniciación de primer nivel, hay un dato que resulta curioso para mí: dejé de practicar Reiki. Después de todo lo que recibí, lo dejé ahí. Por alguna razón, dejé que me invadiera la monotonía y el cansancio, que me pesara la soledad... y no movía ni un dedo para solucionarlo. Iba del curro a casa y de casa al curro como un ser sin identidad. He visto menguado mi dinero y retrasado el seminario de Canalización que pretendía hacer. Ahora lo veo lógico. Solucioné unas anginas, pero no solucioné el problema que las causaron, sino que lo mantuve en el ámbito de lo psicológico y lo anímico. Curiosamente, los guías no quieren que un ser humano ande sin voluntad, que era parte sustancial de mi problema. Muchos creen que la voluntad de uno debe pasar a un segundo plano o desaparecer del todo para que la voluntad del guía “domine” y exista la canalización. Eso es falso. De hecho, sin nuestra voluntad no hay canalización. Ellos no lo permiten y probablemente lo consideren inútil e inoperante. Nuestra voluntad e identidad es lo que prima, es esencial, y así se ha visto reflejado. Es la base de nuestra integridad.

Cuando me invitaron a una fiesta hace dos semanas (la cual se realizó hace siete días) decidí volver a aplicarme Reiki. Eso significa que, inconscientemente al principio, decidí volver a tomar las riendas de mi propia vida, luchar por algo y ser mejor persona, evolucionar como ser. Para mis amigos que me invitaron tenía que preparar algo bueno, que se lo merecen, y que fuera diferente a otras veces (aunque al final acabé optando por improvisar dejándome llevar, y el resultado fue un éxito). Ese fin de semana pasó algo relevante: unos hechos absurdos en WORKcenter produjeron la ruptura de la cordialidad que había entre un compañero de curro y yo. A la semana siguiente vino la esperada fiesta, para la que ya me había preparado, y fui con algo de picor en la garganta. Al día siguiente, mientras trabajaba, tenía que sentarme de vez en cuando a escribir porque estaba canalizando. Qué bien, ¿no? Pues el domingo las molestias de la garganta aumentaron y fue cuando me di cuenta que volvía a tener islotes en las amígdalas. Con Reiki conseguí, en dos días, machacarlos, pero parece que están en proceso de ir y venir, a ratos desaparecen y no tengo nada, y a ratos tengo algún puntito blanco. No sé aún cuál será el resultado de mis nuevas anginas. Por fortuna, no tengo dolores de ningún tipo (ahora ya ni siquiera me duele la garganta), ni he padecido fiebres, y puedo tragar y hablar. Pero tengo pus. Algo aún anda mal.

Hace unas semanas, ya habiendo entrado en mi monotonía y desconexión, mi amiga Flora me propuso de vernos antes de que yo entrara a currar. Ella es una chica muy maja y amorosa. No entiende algunas de las cosas que yo hago o digo (a muchos que me conocen les pasa igual... ¿será por algo?), pero durante esos minutos que nos encontramos sí entendió que una niebla me bloqueaba, aunque no me lo dijo. Bueno, no tardó mucho en enviarme un mail para darme ánimos y, sobretodo, consejos. Ella suele hablar del Amor, con mayúsculas, y de que Dios es Amor. Hubo un tiempo en que yo también lo hacía. Ahora eso me parece un acto de Soberbia y Vanidad por mi parte. Esa noche, después de ver el mail, pensé en responderle. Yo pensaba:

“Habla como si conociera a Dios y al Amor y quisiera enseñarme como a un novato. Pues bien, yo he experimentado a Dios y no puedo decir sencillamente que Dios sea Amor. Es más: no hay ninguna palabra en el mundo ni definición alguna que se ajuste siquiera mínimamente a la realidad de Dios. NO porque sea falso, sino porque me resulta incompleto. Dios es tanto... va mucho más allá que cualquier idea que albergue una mente limitada como la del ser humano, y aún su corazón. Cualquier intento de describir lo que se siente o se piensa de Él y de darle nombre sería un fracaso absoluto”.

Eso le habría dicho a Flora en su momento. Y si lo hubiera hecho, probablemente Dios habría dejado de hablarme, porque aquello era un acto de Soberbia garrafal, tanto o más gordo que el acto de asegurar que Dios es Amor y que no hay vuelta de hoja. En mi poca sabiduría comprendí que mi mejor opción era el silencio. Y en ese momento dejé de hablar a Flora con palabras para no caer en los engaños de mi mente, pues eso la habría preocupado más.

Cuando volví de Madrid en Agosto me creí enamorado de un chico que se llama Kike. Sólo me dio un poco de cariño cuando más solo me encontraba. En sus simpáticos abrazos me sentí reconfortado. La desgracia vino cuando yo le llamaba y le enviaba mensajes de móvil y nunca me los devolvía ni me cogía el teléfono. No sé si me decepcioné o si me reboté. Aunque sabía que nunca estaría con él, yo quería mantener una amistad, pero aquello no fructiferaba. Pensé que no valía la pena comunicarse con alguien que parece no estar al otro lado, así que un día le mandé un mensaje privado a través de un foro para despedirme de él. Tampoco me respondió nunca a eso. Es una situación similar a lo que debe pasar Flora ahora, así que comprendo sus sentimientos, aunque ella es más humilde que yo y por eso no se cabrea conmigo, sino que piensa que es culpa suya. Pero no podemos negar que algo así nos pasa siempre a todo ser humano con un ser muy especial: Dios. A él queremos hablarle pero, al principio, no percibimos sus respuestas. Quisiéramos oírle, verle y sentirle y, como no podemos, nos frustramos, dejamos de creer en él y cerramos la comunicación. Al menos a mí me pasó eso tiempo atrás. La canción “Never Alone” que posteé con anterioridad habla de eso mismo pero desde la posición de los creyentes, donde se nos cuenta sobre la fe y la esperanza de no estar solos porque, a pesar de todo, sabemos que Él está ahí. En el fondo, siempre nos habló con las señales que nos deja en el camino.

Igualmente, que no recibamos respuestas no significa que alguien no esté al otro lado escuchándonos y velando por nosotros. Flora, yo también he dejado mis señales en cada post, sabiendo que tú los leerías, pero no has sabido captarlas. Y cada día te he estado hablando, de alma a alma, un ratito antes de acostarme. Siento mucho que tú sólo comprendas las palabras sencillas que van de boca a oído. Creí que entenderías y respetarías la voz del silencio exactamente igual que haces con Dios. Pero bueno, al fin y al cabo yo no soy Dios y tal vez no merezca ese sagrado respeto.

Sea como sea, mis placas de pus no son síntoma de que haga mal en Callar. Están ahí por otro motivo. Los problemas del Callar aparecen cuando se usa el Silencio de forma autodestructiva. De ahí la infección, como ya mencioné al principio. Entonces, ¿qué otro problema hay?

La enfermedad de la Diferencia Causal

En otro post mencioné un fragmento de lo que me sucedió en otra vida. Puesto que es la vida anterior de la que más recuerdos tengo, es la más a tener en cuenta en mi aprendizaje presente. Expuse que me “fue arrebatada” mi familia y que mi pueblo pereció, siendo yo adoptado por un pueblo distinto que nunca me quiso y una madre distinta. No sé si lo dije entonces, pero en esa vida (muy traumática) también tuve una novia-esposa. Se quedó embarazada y a los cinco meses más o menos ella contrajo una enfermedad desconocida que la hizo abortar. Aquella experiencia me marcó. Semanas más tarde moría ella también. Maldecí mi suerte y el haber nacido en un pueblo que estaba maldito. Y si no me maldecía yo lo hacía la gente de los otros pueblos, que me trataban de ser inferior y de alguien que merece morir porque mi pueblo se creyó superior. Vemos que ahí mi voluntad estaba anulada o en dudosa posición. Por otro lado, albergué ira: por los sucesos de mi vida, porque me sentía maltratado, porque no hallaba el modo de amarme a mí mismo (puesto que no lo hacían los demás... tal vez no hubiera motivo para amarme yo), porque estaba solo y porque mis súplicas parecían no responderse nunca.

En la vida actual hay cosas que no parecen haber cambiado demasiado. Mi padre aprovechó su autoridad para hacerme comprender que yo era un ser inferior (por ser más joven que él, él debía tener siempre la razón, yo no sé nada de la vida...) y por ser vulnerable y distinto a él y a los demás chicos de mi edad. Ni me gustaba el fútbol, ni hablaba de chicas (ni de nadie), me flipaban las matemáticas y me interesaban las conversaciones de mayores porque los de la gente de mi edad me aburrían y me parecían vacías de contenido. El resto de la sociedad de mi pueblo se percató de mis “rarezas” rápidamente y en eso mi madre no pudo protegerme. Ella se encargó de vanagloriarse (aunque nunca lo hizo expresamente ni conscientemente) de lo “inteligente” que yo era (aunque sólo destacaba en algunas áreas escolares y tenía facilidad para memorizar, nada más) y de divulgarlo por ahí. Supongo que me quería y para ella yo era lo mejor del mundo. Por simple envidia que yo nunca motivé (pues yo siempre quise ser yo mismo) la gente buscó y encontró todos mis defectos (físicos y psíquicos) y mis puntos débiles, para torturarme y relegar mi “supuesta inteligencia” a un plano inferior. Para sentirme más protegido, aparqué mi voluntad, acepté que yo no era nada ni nadie y me convertí en el títere de mis padres, haciendo lo que ellos decían. Sin identidad. Siempre lo tuvieron fácil para ponerme a raya si osaba salirme de mis límites, hasta que alcancé la adolescencia. Y como interiormente siempre supe que eso estaba mal, acumulé ira que hoy en día peta si se activa el botón adecuado.

Fue elección mía. Tanto en mi otra vida como en la actual viví dichos sucesos como una víctima en vez de operar para producir un futuro mejor. Hay que reconocerlo: es más cómodo. Pero no hay forma de llegar a ser feliz por esa vía. Y como dijeron en la canalización, si uno no osa, entonces no evoluciona y su vida se frena. Debido a mi sucesiva posición de inferioridad me cabreo cuando alguien me trata como a algo más (como, por ejemplo, de maestro o de inteligente) y me afierro a la esperanza de subir la autoestima a los que se creen menos. Y he llegado a un punto en que tampoco quiero que nadie me trate a mí de menos, pues no soy ningún felpudo. No voy a negarlo, cualquier indicio que capta mi subconsciente hace saltar la alarma y el resultado es la ira descontrolada. Tantos años de represión, de rechazo psicológico y de autorechazo tiene eso. Por eso salto si alguien me insinúa de un modo no adecuado que yo debería hacer las cosas como lo quiere el otro, sintiéndome desvalorado. Es el Ego. Y por eso a veces actúo con prepotencia buscando dignidad, porque el que no se dignifica a sí mismo soy yo, que me echo la porquería a mí mismo desde lo más hondo. Da igual que sea consciente de que en la verdad soy un ser mucho más valorado de lo que me valoro yo mismo. El concepto que tengo de mí y los mecanismos que uso contra mí son aprendidos y es difícil anular o cambiar un condicionamiento. Estoy enfermo del Alma.

Lo siento mucho, pero no aceptaré a nadie que quiera ser mi madre o mi padre (excepto a Dios). Esos puestos ya están ocupados por los recuerdos que tengo de mi familia en esa otra vida, y nadie puede reemplazarles. Por el mismo motivo, tampoco acepto hermanas y hermanos mayores. Y menores, tampoco. No quiero a nadie que se sienta más que yo. Ni quiero a nadie que se sienta menos que yo. Quiero amigos, gente que sean como hermanos de mi misma edad, iguales. Quiero y reclamo igualdad. La diferencia de nivel genera lucha de poder, aunque sea a nivel inconsciente. Quiero paz de espíritu para cada uno, y que esté también en la comunicación entre dos o más, y aún en la distancia y en el silencio. Por mi propia salud (y creo que por la de todos) necesito esa armonía, justicia y equidad. De lo contrario, al acercarme a vosotros surge el Ego y os hago daño y me hago daño a mí mismo. Y si, para evitarlo, me alejo de vosotros, surge la muerte de mi Alma.

El círculo dragonáceo

Podríamos decir que la vida espiritual de un individuo se desarrolla en tres fases consecutivas: Shoden (nivel inicial), Okuden (nivel avanzado) y Shinpiden (nivel maestro). La primera fase consiste en un despertar a la espiritualidad. Se caracteriza por expandir la conciencia, empezar a sentir cosas, tener curiosidad por algunos temas y experiencias que tienen que ver con lo místico y, tal vez, aspirar a tener un camino guiado que conduce a alguna parte que nos hará sentir más completos. La segunda fase es la más complicada. Es la transformación. Es la fase más larga, más dolorosa y más desesperante. A veces parece que andamos lejos y otras veces parece que no hemos ido a ningún sitio cuando, en verdad, el ser se ha ocupado de sacar raíces para más tarde pegar el estirón y crecer. Puede resultar angustiante sobretodo cuando el ser se ha propuesto mejorar. Los cambios que se producen a menudo llevan a momentos de neurosis, tranquilidad, histerismo, euforia, depresión, paz..., y todo como consecuencia de que el Alma está transmutando. La tercera fase es la realización, y es una consecuencia que se da de forma natural después del proceso de maduración anterior. Es como convertir plomo en oro. A menudo, la realización constituye un nuevo despertar, y así conduce a un círculo existencial. De hecho, una transmutación alquímica es ese círculo: se constituye mediante una comprensión de la esencia, un cambio en el orden establecido y una fijación estable en un orden nuevo. Si la esencia se puede mejorar, la primera transmutación actúa de catalizador que produce reacciones en cadena, un movimiento circular que busca la superación (Ouroboros).

El círculo es el símbolo tradicional de lo infinito. También es el camino, lo perfecto y lo divino. El símbolo tai-ki (el que contiene el yin y el yang) está rodeado por un círculo que simboliza al Tao. El símbolo infinito es un círculo constreñido por el centro y doblado como una anilla de alambre en una botella de cava (cómo no, catalán) simbolizando, de hecho, lo mutable y lo reversible (y si algo se puede cambiar y luego se puede regresar a su estado original, entonces cerramos un círculo vicioso). El símbolo alquímico y astrológico del Sol tiene forma de círculo con un punto en medio porque este punto representa al Alma como parte íntegra de lo divino (en astrología, el Sol simboliza al Alma, a la conciencia, y al Dios Padre). La espiral es el intento de querer realizar siempre un círculo mayor (dispersión o sublimación) o uno siempre menor (concentración), y al hacerlo evoca el mismo sentido de eternidad e infinitud, el Equilibrio en el que se sustenta el Universo. Y un largo etc.

Debido a su carácter divino, el círculo se emplea en magia como método de protección, evocando el mensaje de “Dios nos ampara”. El círculo es al mismo tiempo lo mutable (por la sucesión cíclica de las cosas) y lo inmutable (porque parece siempre invariable) y por eso reúne en sí mismo la Dicotomía, otro aspecto divino.

El círculo es la circulación del poder y de la energía. Dibujando un círculo (conteniendo, o no, otros elementos que dispongan una ecuación geométrica sagrada) el Poder divino se encuentra en posición de manifestarse por sí mismo. Cada vez que ponemos las manos (las dos) sobre alguien, estamos cerrando un círculo en esa persona que empieza a mover elementos de su ser, por eso el contacto humano genera vínculos tan potentes. En Reiki usamos eso para sanar. Si el Ser, después del tratamiento, con sus acciones mueve elementos que tienden a introducirle en el estado de su enfermedad, la sesión de Reiki no sirve apenas, a menos que hayamos transmutado su conciencia (algo que ni siquiera se nos debería pasar por la cabeza intentar, pues no depende de nosotros). De ahí que el pago con dinero y sin esfuerzo propio sea cuestionable, pues el esfuerzo entendiéndose como actos realizados en su vida que le llevan por el camino de la salud y del bienestar, tanto espiritual como físico, refuerza el poder de cambio desatado por el círculo pues gira en el mismo sentido. Es un intercambio equivalente. Meditar en posición Gassho crea un círculo en nosotros mismos que nos conecta a nosotros con el centro de nuestro ser y con la divinidad, dentro de nosotros mismos. Nos sitúa en la conciencia de las leyes del universo.

Todo lo que hacemos, lo que decimos, a donde vamos, de dónde venimos... todo fluye en círculo. Conocer el flujo cíclico de la energía, de la naturaleza, de todo, así como sus leyes, es precisamente lo que nos otorga poder: quien acepta el círculo y las leyes cósmicas que éste rige, comprende que nada ni nadie escapa a la Ley. El Karma, bajo el que estoy sujeto, es una manifestación de esta comprensión, forma parte de ese flujo. Obteniendo ese entendimiento, el círculo otorga el poder de destruir, transformar y crear. El mundo está en constante flujo. La vida y la muerte fluye en círculo y está regido por la misma percepción. Cuesta comprender eso. Mi familia de otra vida no se separó ni murió en vano, sino que actuaba dentro de un proceso cíclico que conducían a mis circunstancias personales donde yo podía libremente elegir. Hiciera lo que hiciera, estaba sujeto a ese círculo, pero el poder desatado se encaminaba en una dirección o en otra. Mis circunstancias personales son un círculo de poder y mis manos son herramientas para hacer alquimia. Las leyes han querido que tomara conciencia del daño que me causaba a mí mismo. Perder la voluntad, dejarse arrastrar por la ira producida por la baja autoestima y maltratarme a mí mismo y a los demás con mi negatividad psicológica y anímica son las causas de mis anginas y son motivos para perder el poder divino que otorga el círculo. Y Dios no quiere que pierda eso, no quiere dejarme fuera, quiere que entre en su círculo. Y yo quiero con él.

En fin, soy un ser torturado en proceso de cambio. He herido. Y me he herido. ¿Y quién no lo ha hecho alguna vez? Yo ya he confesado. Soy un loco. Y un poco zorra. Pero soy un ser que nunca dejó de amar a sus amigos. Siempre y cuando sean amigos... en condición de igualdad. Soy así, el que yo soy. Os puede gustar o no. Puede que siga cambiando, pero soy yo. Aceptadme tal como soy en cada presente. Yo a vosotros nunca os niego. Lo prometo.



"Like It Or Not" - Madonna

You can call me a sinner
You can call me a saint
Celebrate me for who I am
Dislike me for what I ain't

Put me up on a pedestal
Or drag me down in the dirt
Sticks and stones will break my bones
But your names will never hurt

I'll be the garden
You'll be the snake
All of my fruit is yours to take
Better the devil that you know
Your love for me will grow
Because

This is who I am
You can
Like it or not
You can
Love me or leave me
C ause I'm never gonna stop
No no

Cleopatra had her way
Matahari too
Whether they were good or bad
Is strictly up to you

Life is a paradox and it doesn't make much sense
Can't have the Femme without the Fatale
Please don't take offense

Don't let the fruit rot under the vine
Fill up your cup and let's drink the wine
Better the devil that you know
Your love for me will grow
Because

This is who I am
You can
Like it or not
You can
Love me or leave me
Cause I'm never gonna stop
No no

You know

This is who I am
You can
Like it or not
You can
Love me or leave me
Cause I'm never gonna stop
No no, you know

no no you know
no no you know
no no you know
no no you know

I'll be garden
You'll be the snake
All of my fruit are yours to take
Better the devil that you know
Your love for me will grow
Because

This is who I am
You can
Like it or not
You can
Love me or leave me
Cause I'm never gonna stop
No no

You know

This is who I am
You can
Like it or not
You can
Love me or leave me
Cause I'm never gonna stop
No no, you know

no no you know
no no you know
no no you know
no no you know

Comentarios

  1. Confieso que he leido caasi toooodo lo que has puesto en esta entrada.. dios mio! ahora tengo que asimilar tanta informacion, en resumen espero que stes mjor de todo!
    un besin

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