Lo que fue tomado por la tierra

Hermano, hoy me vuelvo a dirigir a ti. Ya me falta menos para conseguirlo. El domingo tuve mi primer entrenamiento no oficial de Kung-Fu. Estoy mentalizado en entrenar mi cuerpo para lograr un perfecto entrenamiento del espíritu. He dado un paso más en el camino de encontrarte.

Últimamente me viene a mi dispersa mente unos recuerdos antiguos, de cuando tú y yo estábamos juntos, con nuestra hermana, con papá y con mamá. Cuando hubo aquella desgracia deseé no tener nada que ver con nuestro pueblo. Me llamaban hijo del pueblo maldito y me maldecían. Mi corazón se volvió de acero hasta que conocí a algunos amigos y a Milha, la que fue mi esposa. Aún con todos ellos nunca logré ser feliz entonces. Me sentía incompleto. Supongo que me convertí en un desgraciado en el momento en que quise olvidar lo único que me mantenía en vida. Pero era tan doloroso recordar cómo nos tuvimos que separar y cómo murió nuestra amada madre… Nuestro pueblo pecó. Se dejó llevar por la soberbia, la lujuria y la avaricia. Envidiaba aún cuando podíamos rozar el cielo. Sembraba ira a su paso. Nunca satisfacía su gula. Y era perezoso en reconocer que podía estar equivocado. ¿Soy inocente de ese pueblo? Al fin y al cabo, esos pecados estaban en mi sangre, vertida generación tras generación, consciente del proceso de degradación de nuestro pueblo. Tal vez sí estuve maldito desde el principio…

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Hace muchos, muchos años, existió un pueblo sobre una gran isla. Como sucede ahora, no sabíamos nada de lo que les pasó a nuestros ancestros, pero ese pueblo consiguió crecer y reproducirse con facilidad, recuperando con gran rapidez parte de lo que se perdió y que procedía, creíamos, del cielo. Tal vez por eso se nos asoció con el dios mitológico Atlas, el que sostenía el cielo con sus brazos. Hoy en día pocos recuerdan que en realidad se trataba de un gran peso sobre sus espaldas… No importaba, todos decían que éramos grandes, muy avanzados, más inteligentes y sabios. Se nos permitió la entrada a otras regiones, y así fue como nuestro pueblo empezó a extenderse a velocidad de vértigo. Nunca debió suceder, pero supongo que las condiciones no eran las más óptimas para lograr que el corazón de nuestro pueblo nunca se corrompiera. Pero era débil. Se creyó superior y pasó de aceptar los halagos vecinos a querer demostrar su soberanía. Eso le enemistó con algunos pueblos. Alguno del mediterráneo, incluso, entró en guerra con nuestro pueblo con la intención exclusiva de frenarnos, pero la ira llama a más violencia, y nuestro pueblo no dudó en mostrar su potencia guerrera. Evidentemente ganó, pero se perdieron inocentes en esa guerra.

Dentro de nuestro pueblo había quien se oponía a ese camino tan oscuro que estaba andando nuestra gente. Básicamente, las castas religiosas estaban todas en contra, pero llegamos a un punto en que nuestro gobierno decidió no darles ningún apoyo. El camino de la mente y el intelecto es sombrío si se ve ensuciado constantemente por el Ego. Las castas religiosas originalmente trabajaron de forma conjunta. Mediante la fuerza del espíritu se intentó cambiar ese rumbo. Debo decir que, en verdad, fue ajeno a nosotros. Alguien de fuera, gente que nuestro pueblo no conocía, entró a formar parte de nuestra sociedad. Eran personas muy oscuras. Las sacerdotisas enseguida se dieron cuenta, pero los grupos espirituales no pudieron frenar su avance. Esa gente se coló en los rangos más altos de nuestro pueblo ofreciendo precisamente lo que se codiciaba. Y a algunos sacerdotes… les convencieron de formar parte de un nuevo culto. Vieron como los deseos se sucedían con mayor rapidez y eso les cautivó. Dejaron atrás sus vestidos blancos y empezaron a llevar otros más oscuros o sin vida, como el gris. Su nueva enseñanza sería la equivalente a la actual magia negra. Con el tiempo, sólo permanecieron puros y unidos la mayoría de las facciones femeninas de espiritualidad, y alguna que otra casta masculina. Ahí se conocieron mis padres.

Mi padre y sacerdote Ásthor era considerado un hombre sabio, con un gran corazón. Muy ingenuo, pero lleno de esperanza. Mi madre se enamoró de su inocencia, su pureza y su sinceridad, pero también, según me contó ella, de esos rizos largos y rojizos, y esos ojos grandes, verdes, y tan llenos de vida. Decía que ese rostro estaba perfectamente hecho para la sonrisa que llevaba. Mi madre Asthreya fue la persona más cuerda que conocía jamás. Tenía un alto sentido de la justicia y el respeto. Fue ella la que nos marcaba a mis hermanos y a mí con la ley de la causalidad para que procuráramos no desviarnos mucho del camino de la paz del espíritu. Tenía una gran claridad e inteligencia, era elocuente y podía mostrar su disgusto por las cosas no justas con una mirada severa que paralizaba y siempre hacía recapacitar… pero al mismo tiempo, profesaba tanta ternura… si yo aprendía lo correcto no era por su severidad, sino por su gran amor y su compasión. Yo me sentía tan diferente a ella (impuro por no cesar de equivocarme) que a menudo ella misma me tenía que recordar: “Ásthar, eres hijo mío… pero decididamente has salido a tu padre”. Y con eso siempre me arrancaba una sonrisa. Gracias a mis padres conocí la felicidad.

Me recuerdo de entonces, y no me reconozco. Yo era un chiquillo muy abierto y sincero, pero muy sensible a las cosas y las personas. Siempre estaba por ahí correteando y jugando cuando era muy pequeño, siempre riendo. Quien me dio los mejores momentos de diversión fue mi hermano mayor Asthal. Se encargó de que toda mi vida fuera una aventura que resultara siempre gratificante y divertida. Me acuerdo de nuestras peleas en el suelo que siempre acababan en abrazos. También tenía el pelo rubio, corto en comparación con el resto de la familia, y dejaba entrever algo de mostacho y perilla (por los recuerdos que tengo de cuando era más mayor). Casi nunca me dejaba solo. En el fondo creo que trataba de evitar que me afectara la situación política que era ya muy grave. Yo sentía dentro de mí que algo andaba mal y me intranquilizaba. A veces no dormía bien por las noches, así que mi hermano venía y me hacía compañía. Alguna vez salíamos fuera y veíamos las estrellas y eso me relajaba. Mi hermano se parecía mucho a mi madre, pero heredó el optimismo de mi padre y siempre me lo transmitía a mí. Al final, la mayoría de las veces dormíamos con nuestra hermana pequeña, a la que también le costaba dormir. Era todo un cuadro para nuestros padres levantarse y vernos a los tres en el suelo, con almohadas y juntos durmiendo, un cuadro que les llenaba de alegría y emoción.

Mi hermana Astharea era la pequeña de la casa, pero por alguna razón me parecía la más mayor. No la pude vivir mucho, debía tener entre cinco y siete años cuando nos separamos, pero recuerdo su tremenda inocencia, sabiduría y dotes creativas, una verdadera niña talentosa. Y cuando sonreía se convertía en el alma de la casa. Era muy sensible, mucho más que yo. A menudo me venía a buscar y me contaba que mamá tenía ojos tristes, y yo sentía lo mismo. Creo que le debía pesar la duda de si nuestra felicidad duraría mucho. La tragedia no nos hizo esperar más.

Una noche me levanté más inquieto de lo normal. Mi hermana estaba despierta, y miraba por una ventana al cielo. Se giró, me abrazó muy fuerte, y me dijo que no se quería separar de mí ni de nadie de la familia. No sabía muy bien lo que pasaba, pero a los pocos minutos sentí un pequeño temblor en la tierra. Nunca antes había pasado por un terremoto, así que me asusté un poco. Enseguida apareció mi hermano mayor, sudando de miedo, y nos dijo que corriéramos. Me encontré en el salón con mis padres haciendo las maletas, nerviosos y asustados. Mi hermana estaba aferrada a mí y mi hermano estaba acabando de recoger algunas cosas. De pronto, cesó la agitación. Estaba todo listo. Mi padre se me acercó y me abrazó. Creo que lloró. Me miró a los ojos y me dijo que nos teníamos que separar, que era hora de que nos marcháramos. Mi hermano se despidió de mí del modo más cordial que pudo sin descomponerse a llantos y me arrancó a mi hermana. No recuerdo que mi hermana dijera nada, tan solo me miraba y lloraba mientras iba en brazos de mi hermano. Salimos los cinco de casa. Mi madre se me llevó en una dirección y mi padre se fue con mis dos hermanos en otra dirección. Íbamos a puertos diferentes. Empezó el gran terremoto, y todo temblaba a nuestros pies. Tuve tiempo de ver como caían edificios debido al temblor y como la gente aparecía gritando y corriendo, desesperada. Todos pensamos en algún momento que aquello era el final. Y para muchos así fue.

A mi madre y a mí nos dio tiempo de escapar en una barca y quedar lejos antes de que la misma agua temblara y se llevara aquella tierra en la que había crecido y había sido feliz. Algo hizo mi madre que me durmió. Cuando desperté, estaba en otra tierra. Recién habíamos llegado y mi madre murió. Me encontré siendo cuidado por otra mujer, morena, en otro pueblo que desde el primer momento me quiso ver muerto. En todas partes se supo o se intuyó lo que le sucedió a mi pueblo, y yo pasé a ser un ejemplo vivo de la maldición. Aunque mi madre adoptiva me dio todo su afecto e hizo lo que pudo por integrarme a la sociedad, yo nunca volví a ser el mismo. No sé que fue de mi padre y mis hermanos.

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Por lo que a mí respecta, siento que nuestra madre ascendió, que de algún modo veló por nosotros durante siglos pero sin tener ya forma humana. Cuando en esta vida desperté en el mundo de lo esotérico y lo espiritual, una de las primeras cosas que me sobrevino fue una experiencia cálida y tierna de alguien que me protegía. Siempre me pareció un ángel muy maternal. Creo que era nuestra madre, y para mí siempre fue un ángel. Confío en que al menos tú, hermano, has sido encarnado de nuevo. No puedo seguir estando así de incompleto. Es difícil que me leas pero si me sientes como yo lo hago contigo sabrás cada palabra que he escrito, y que estoy cada día más cerca de ti. Me estoy haciendo fuerte en cuerpo y espíritu para poder caminar mi búsqueda con menos problemas y con más sabiduría, fe y adaptabilidad.

¿Te acuerdas de por qué teníamos esos nombres? Bueno, en el fondo eran muy comunes. Tanto el nombre de mamá como el de papá vienen de la raíz Asth que significa “luz; nacimiento”. Variando esa raíz surgen palabras como ásth-or que significa “alba, claridad”, asth-r-eya que significa “estrella de luz”, ásth-ar que significa “lucero del alba”, ásth-ale que significa “bien nacido”, o ásth-r-ea que significa “rayo primero de luz”. Debido a las coincidencias de los nombres de papá y mamá, mamá decidió que seguiría con la tradición de la raíz Asth. Cuando estábamos los tres hermanos con ella, siempre nos decía: “ásth-ar elhas ego-de”, que quiere decir “sois mis luceros del alba”. Por eso a mí, el segundo nacido, me llamó Ásthar. Tú que fuiste el primero fuiste el “bien nacido” Asthal, y nuestra hermana que nació antes de lo previsto y con mucha facilidad y rapidez, era el “rayo primero de luz” Astharea.

Hermano, he pecado porque quise deshacerme de los recuerdos más preciados. Ahora debo procurar no pecar debido a la esperanza de recuperar mi hogar. Probablemente no veremos más a mamá, no sé si veremos a papá, pero tal vez podamos volver a estar los tres hermanos juntos y volver a mirar el alba o las estrellas. Al menos, quiero encontrarte a ti. Nos lo prometimos. Antes de correr en direcciones opuestas me dijiste que nos volveríamos a ver, que la situación era solo temporal. Es una promesa hecha ley. Si tengo una sola oportunidad de que dejemos de sentirnos incompletos en este mundo, juntos, la pienso tomar. Ha pasado ya mucho tiempo y ya no puedo esperar. Ahora que lo divino está conmigo tengo una poderosa guía. Espero que no se nos esté prohibido, pues en tal caso ni la ayuda de Dios me servirá. Si te has encontrado ya con Astharea, dale recuerdos de mi parte.

Por último… ¿tú deseas encontrarte conmigo? Me pregunto si es bueno lo que estoy haciendo.

Bratja
[Versión original en ruso. Esta canción está incluida en mi radio.blog]

Prosti menya, mladshiy brat!
Ya tak pred toboy vinovat.
Pyitatsya vernut' nyelzya
Togo, chto vzyala zyemlya.

Kto znayet zakon Byitiya,
Pomog byi mne nayti otvet.
Zhestoko oshibsya ya;
Ot smerti lekarstva nyet.

Milaya mama! Nyezhnaya!
Myi tak lyubili tebya.
No vse nashi silyi
Potrachenyi byili zrya.

Tebya soblaznil ya
Prekrasnoy nadezhdoy
Vernut' nash semeynyiy ochag.
Moy brat, ya vo vsem vinovat.

Nye plach', nye pechal'sya, starshiy brat!
Nye tyi odin vinovat.
Doroga u nas odna,
Iskupim vinu do dna.

Mnye nye v chem tebya upreknut'.
I ya nye obihen nichut'.
Tyazhek, nash gryekh
Khotet' byit' silneye vsekh.

Milaya mama! Nyezhnaya!
Myi tak lyubili tebya.
No vse nashi silyi
Potrachenyi byili zrya.

Ya sam soblaznilsya
Prekprasnoy nadezhdoy
Vernut' nash semeinyiy ochag.
Ya sam vo vsem vinovat.

No chto zhe nam delat', kak byit'?
Kak vse ispravit', zyabyit'?
Pyitat'sya vernut' nyel'zhya,
Togo, chto vzyala zyemlya.

[Traducción al español]

Perdóname, hermano pequeño,
lo siento mucho por ti.
Está prohibido intentar regresar…
Aquello tomado por la tierra.

El que conoce la ley de la existencia
podría ayudarnos a encontrar la respuesta.
Estaba muy equivocado,
no hay cura para/desde la muerte.

Querida mamá, dulce mamá,
te amábamos mucho,
pero todos nuestros esfuerzos
desafortunadamente fueron en vano.

Te tenté
con la maravillosa esperanza
de recuperar nuestro hogar.
Mi hermano, es todo culpa mía.

No llores, no estés triste, hermano mayor.
Tú no eres el único culpable.
Sólo hay un camino para nosotros,
purgaremos nuestros pecados completamente.

No puedo culparte,
no estoy del todo herido.
Bueno, hemos pecado
al querer ser más fuertes que cualquier otro.

Querida mamá, dulce mamá,
te amábamos mucho,
pero todos nuestros esfuerzos
desafortunadamente fueron en vano.
Fui tentado
con la maravillosa esperanza
de recuperar nuestro hogar.
Soy culpable de todo eso.

Pero ¿qué debemos hacer?, ¿cómo debemos ser?
¿Cómo arreglarlo todo?, ¿cómo olvidar?
Está prohibido intentar regresar…
Aquello tomado por la tierra.

[Curiosamente, en la frase "aquello tomado por la tierra", la palabra "aquello" del ruso también se puede traducir como "aquél" o "el Uno", y hace referencia tanto a personas como a objetos]

Comentarios

  1. ú_ù Creo que me he cargado el radio.blog. Lo dejaré un poco más por aquí por si consigo solucionar el problema, pero me temo que tendré que quitarlo.

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