Daoshi Kui Jing

¡No sois hombres Kui!” dijo el chino en el último libro de Benítez. Cada noche, durante la época de tala de árboles, se reunían los trabajadores alrededor de una hoguera, y todo el mundo sabía que la “noche Kui” empezaba cuando el sabio chino afirmaba, una vez más, que nadie de los allí presentes era Kui. Seguidamente, contaba alguna historia de sus viajes por las “Tierras Exteriores” y las “Tierras Interiores” que involucraban a seres Kui, con la esperanza, quizá, de que alguno de los que escuchaban frente al fuego llegara a ser Kui algún día. Al fin y al cabo, el Kui por naturaleza es un soñador, y para crear a más Kui no hay nada como sumergir a la gente en el mundo de la fantasía y los sueños.

Un Kui es una criatura mitológica china que consiste en un cuadrúpedo de cuerpo grisáceo, similar a una vaca, sin cuernos, y con una voz que suena como Denki, el trueno. Es un ser luminoso como el Sol y la Luna juntos, y capaz de las más inimaginables hazañas.

Para la sabiduría popular, Kui es una idea que se extiende a la totalidad de los seres maravillosos y que en último término incluye a los humanos siguiendo la línea del vocablo chino “ren” que representa la “calidad humana”, las cualidades humanas. Kui es todo lo bueno: la esperanza, la belleza, la imaginación, el territorio de los sueños, los deseos, la paz, la sinceridad, la generosidad, la compasión, la caridad, el amor o, en general, la naturaleza... todo eso es Kui. Todos tenemos el derecho, y la obligación, de ser Kui.

En el libro se cuenta la leyenda de un Kui que cometió un grave error: en su ambición, en un principio por Amor al Sol, quiso llegar hasta él y apoderarse de su luz y su calor. Dice la leyenda, que justo cuando estaba a punto de tocarlo se sintió seco y sediento. Para calmar su sed, se bebió algunos afluentes de río de la Tierra. Como la sed no desaparecía, se bebió el río Amarillo. Y como aún tenía sed, estuvo a punto de beberse algún lago entero, pero los dioses le amonestaron. Como sintieron piedad, lo perdonaron y lo convirtieron en un árbol frutal, aunque a la sombra de un bosque, donde no le llegaba la luz del Sol, no fuera que resurgieran sus viejas tentaciones. El Sol, en la leyenda, representa la Verdad, y el protagonista de la historia amaba la Verdad. La moraleja es que un buen Kui es pequeño, se sabe pequeño y se contenta con lo pequeño. Por eso, un Kui es más feliz que un no-Kui. Si alguna vez alguien tiene la mala fortuna de poseer la Verdad, debe huir de ella, porque le dejará sediento.

Los Buscadores de la Verdad, en un intento de querer apoderarse de ella, se olvidan de lo que más importa, de la esencia que hay en cada grano minúsculo de tiempo, o en cada fracción incorruptible de la experiencia vivencial. Ciertamente, algo crece, el Ego, y creyéndose al alcance de la Verdad, el Ser descubre que sigue sintiéndose incompleto, porque sólo abarca la verdad a medias. Un Kui es grande precisamente porque es pequeño. Cada “Ahora” es una Verdad. El Kui no planifica más allá de su sombra. Incluso, si descubre que va a morir, continua con lo que tiene entre manos. El Kui sabe que, en el fondo, somos tan pequeños que sólo podríamos caber en la imaginación de alguien muy grande.

Bueno, yo soy un Buscador de la Verdad. En chino, a eso se le llama Daoshi. El Daoshi es un seguidor del Dao, o del Tao, como lo conocemos aquí en occidente. Curiosamente, el Dao es el Camino. Concretamente, el Camino de Retorno al Origen. Es una interpretación de Dios: “Dios es el Camino”. Cuando los chinos quisieron comprender a Dios, se dieron cuenta de que, más allá de todo lo que Es, se trata del origen de todo ser humano, y es a lo que el ser humano regresa después de su largo viaje, y es al mismo tiempo el camino que lo guía de vuelta. ¿Y sabéis cómo dibujan a Dios? ¡Que casualidad, lo hacen con un círculo! Un círculo simboliza el Dao, y en su interior dibujaron la dualidad que opera en el camino para empujarnos y atraernos hacia Dios, que de hecho es un movimiento de inercia, pues por naturaleza todo ser regresa al Dao. A esa dualidad la conocemos como Yin y Yang. Y sí, lo circunda el Dao, el Todo, el Camino, Dios. Ese símbolo completo se llama Tai-ki, o Tai-chi. Ya hablé de la connotación que tiene la divinidad del Círculo.

Eso me recuerda otra cosa. El 28 de Diciembre del año pasado hablé sobre Melquisedek. Podéis recordar la información pinchando en este enlace: Maquiventa Melquisedek - Andando en Círculos. Ahí se descubre la Trinidad del Paraíso y de Dios: la infinidad, la eternidad y la universalidad, de mantenimiento y dirección divinos. El círculo central es lo que ahora podría ser el Dao. Representa la Universalidad, y también recibe el nombre de “Presente para Siempre” (¿será porque es un regalo?) y de “Eterno Ahora”. Melquisedek lo llamaba Áhab, Amor. En el Dao, en el Camino, está Todo. Ese círculo central es el Amor, la Vía. De ahí nace lo Creado, que se sostiene entre la Infinitud (un segundo círculo concéntrico que rodea al primero) y la Eternidad (un tercer círculo concéntrico que rodea a los dos primeros) y ahí Regresa. No hay caminos rectos, sino sólo circulares. El Retorno al Origen.

Ser Kui es ser consciente de esa divinidad que se extiende a todo lo creado, por lo que está también en nosotros (y somos nosotros), y el Kui llega a esa conciencia a través de lo sencillo y de los sueños. Repito: un Kui es un soñador. Y lo sencillo es dejarse llevar y disfrutar de las piezas del camino a las que les daremos la vuelta para que vean el mundo desde otra perspectiva. Todo momento, toda intuición, toda imagen imaginada o soñada, toda experiencia (aunque se confunda con la fantasía) es esencial para el Kui. El buen Kui, amigos míos, vive al Sur de la Razón.

El Kui, por su naturaleza, se le cataloga de Jing u hombre “Radiante”. Es radiante en sus pensamientos, en sus buenas obras, en su mirada, en sus silencios, y hasta en su caminar. La escala de clasificación de las personas va, de más a menos: Radiante, Resplandeciente, Brillante, Simplemente Luminoso, Mate, Gris, Opaco, Sin Luz. Todo Kui es Radiante, es Jing.

Para mí, que soy un Daoshi, espero algún día poder llegar a ser un buen Kui, y por lo tanto Jing. Me gustaría, no lo niego, cambiar el título del Blog y llamarlo “Diario de un Daoshi Kui Jing”, pero sé que no lo haré nunca, porque si llego a ser un Kui Jing ya no albergaré esos pensamientos, pues me habré alejado del Sol para no tener sed y, además, no quemarme.

Ya sabéis: ¡No soy un hombre Kui! Como diría el chino ante la hoguera...

Os dejo con una bonita ecuación Diofántica y con una canción de LOdVG que dedico a Ab-bâ.

A = D x T
(Amor = Doy porque Tengo)

Una variación:
Todos sabemos que en una multiplicación el orden de los factores no altera el producto...

A = T x D
(Amor = Tengo porque Doy)

;)

“Apareces Tú” – La Oreja De Van Gogh

Me he prometido pedirme perdón,
me he confesado con mi corazón,
me he enamorado de todo mi amor,
Me permití decirle al miedo adiós.

Y de repente apareces tú,
mientras me hablas hago que estoy dormida.
Te mentiría si negara hoy
que desde entonces sólo sueño contigo.

Tú entiendes mis silencios, solo tú
conoces mis secretos, solo tú
comprendes cada gesto, solo tú...

Me ha sonreído el espejo hoy,
Me he decidido a levantar la voz,
Me despedí de mis fantasmas hoy,
y me he gustado tal y como soy.

Y de repente apareces tú,
mientras me hablas hago que estoy dormida.
Te mentiría si negara hoy
que desde entonces sólo sueño contigo.

Tú entiendes mis silencios, solo tú
conoces mis secretos, solo tú
comprendes cada gesto, solo tú...

Y yo sólo quiero entregarme,
comprenderte y cuidarte,
darte mi corazón.
Quiero que llegues a ser mi alma y mi intención,
mi vida y mi pasión, mi historia de Amor...

Tú entiendes mis silencios, solo tú
me subes hasta el cielo, solo tú
eres mi alma y mi inspiración...

Comentarios

  1. En el libro de Benitez si había un hombre Kui... ese era Jesús, el chino decía esto a los hombres del campamento para estimular su imaginación y motivarlos a superarse... pongo la mano en el fuego de que el relato es veredicto,sino es asi me llevare un gran disgusto y me quemare la mano... jj Benitez debería publicar el trabajo de unos hombres que dieron su vida por Amor...y ahora, si son Kui... de inmediato y gratuitamente a la humanidad lo que a el le entregaron para divulgar de Gratis

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