Naikan

¿Qué me han aportado?
¿Qué he aportado yo?
¿Qué dificultades he causado?


Este finde lo he tenido bastante mal para hacer mis deberes. Bajé a Barcelona para estar un sábado en soledad dándole caña a un manual de reiki y luego el domingo visitar la Feria de la Tierra que hacían en el parque de la Ciutadella. Pues al final estuve el sábado en casa de una amiga haciendo maratón de películas, y el sábado estuve en la feria pero justo al empezar a ver la parte bonita me tuve que ir de allí (causas de fuerza mayor) y al darme cuenta de que no podría disfrutar de aquello para lo que había venido me frustré.

Será que estoy en período de limpieza de 22 días (y acabo el viernes) pero empecé a vivenciar traumas y frustraciones de cuando era pequeño (sí, otra vez; mira que hay gente con problemas pero sólo yo les doy tanta importancia). Por ejemplo, vi una escena en la que mi madre me abrazaba, así en plan tierno y de mucho cariño. Estoy seguro del amor que ella sentía, pero algo no iba bien. Tal vez fuera que después me exigía que cumpliera con unas condiciones, si no, no se daban esos abrazos y en vez de ello sólo había reproches. Con un amor condicionado, al cabo del tiempo cada vez que ella venía y me abrazaba yo sentía escalofríos y la necesidad de apartarme y huir, porque con cada abrazo me sentía traicionado y engañado. Por eso me sentí raro, por un lado, cuando cierta persona con la que había quedado decidió abandonarme para irse con otra, o cuando otra persona no apareció y de nada sirvieron los telefonazos (tal vez estuviera reviviendo el "sí, yo hago o doy esto, pero luego no cumplo" como hacía mi madre con el amor porque primaban las condiciones); por otro lado, me sentí mal cuando me di cuenta que estaba intentando acaparar la atención de otras personas, siempre hablando, juzgando, pidiendo y diciendo lo que hacer (era mi modo particular de decir "eh, que necesito amor", como si yo fuera ese niño que le estuviera pidiendo eso a mi madre con cada persona que me encontraba).

Hoy me pregunté también por qué cuando llegué a la altura de la paradita de la Casa del Tíbet, por un lado percibí mucha luz de allí, pero por otro me dio el bajón en ese momento y me sentí indefenso, como un niño abierto y receptivo a que le den una paliza o lo juzguen. Y hoy he descubierto que hay otro trauma, pero con mi padre. La Casa del Tíbet para mí representaba un tipo de autoridad, pero espiritual. Mi padre fue la primera figura de autoridad que conocí, y es lógico porque un niño primero conoce lo que hay en la familia. Lo que sucede es que él en su casa aprendió de toda la vida que la educación va acompañada de la intimidación y la obediencia, y que si el niño tiene un berrinche o reclama algo (da igual si tiene razón o no) lo fácil es callarle con una bofetada. Yo de mayor he oído a un montón de gente, unos padres y otros no, que dicen que una bofetada dada a tiempo siempre es buena. No estoy de acuerdo. Como niño pequeño, yo me sentí censurado y obligado a reprimir las emociones (de ahí que cerrara mi corazón y luego no cuente apenas nada de mí a los demás, y mucho menos lo que siento), así como a ser sometido a una figura mayor aunque no me gustara. Por eso, mi primera reacción ante una figura de autoridad, sobretodo a nivel espiritual, siempre es o bien rebeldía (porque inconscientemente lucho contra ese trato y esa censura) o bien subyugación y lo que me dicen va a misa. Eso me pasó con Kadil, o la tengo en un pedestal o bien me cabreo y me vuelvo rebelde por las cosas en las que no estamos de acuerdo, y siempre me siento así de desprotegido como no sabiendo lo que va a venir (a mi padre le llegué a tener miedo irracional de pequeño porque no sabía si vendría un bofetón o de donde; siempre estaba analizando mis acciones por si había cometido un error, y como era muy despistado siempre cometía errores, así que siempre tenía pánico).

La solución a todo esto tampoco es juzgar lo que hicieron los padres porque ellos decidieron hacer lo que creyeron que era mejor para mí en todo momento. Seguramente nunca fueron conscientes de lo que hacían o de si estaban representando conmigo un trauma que ellos padecieron en el pasado, pues al fin y al cabo a mi madre se le negó gran parte del amor en su familia, sobretodo por parte de su madre, y a mi padre también le trataron con intimidación y a un nivel más bestia, censurándole incluso la posibilidad de llegar a cumplir sus sueños negándole los estudios básicos de secundaria. Por eso existe la técnica de meditación Naikan.

En un Naikan, uno se mete en una porción de habitación de unos dos metros cuadrados, cerrados por un biombo. Allí se pasa unas 14 horas meditando y pensando en las tres preguntas básicas que he puesto al principio del post, en períodos de cinco años. Por ejemplo, ¿qué me dio mi madre desde que nací hasta los 5 años? ¿qué le di yo? ¿qué dificultades le puse? Luego me preguntaría lo mismo desde los 6 a los 10 años y así sucesivamente hasta la edad que tengo yo ahora o hasta la fecha de su muerte si se diera el caso. Luego me preguntaría con mi padre. O podría empezar primero con mi padre y luego con mi madre. Y podría pasar a los hermanos si tengo. Y luego a la pareja, y luego a los hijos, y luego a los amigos... Primero lo importante es el núcleo familiar, porque con la relación con nuestros padres se origina la mayoría de nuestros problemas actuales. Cada hora y media de meditación se acerca un guía (monje) japonés con quien se habla de las tres preguntas respondiéndolas para una persona y un período concretos, y luego nos puede dar el siguiente paso a dar, como por ejemplo tratar la misma persona pero en un período distinto. Además, cada día hay meditación en grupo por la mañana y por la noche. El Naikan dura 7 días.

Yo no he hecho Naikan aún, o al menos no conscientemente, porque de hecho recuerdo que durante el camino de santiago hice algo parecido: al caminar en muchas ocasiones pensaba sobre mi relación con mi familia y, como si fuera meditando, pude ver todo lo que se me dio y me sentí muy agradecido por un lado y muy frustrado conmigo mismo por otro por no haber correspondido a todo lo que recibí de positivo en mi vida. Sin embargo, el Naikan de verdad es mucho más intenso y vale la pena. Se sabe de gente que ha dejado todo tipo de dependencias (drogas, alcohol, tabaco...) y que incluso se ha sanado un cáncer al comprender de dónde venían sus problemas.

Os dejo con un mantra que uso a menudo en meditación y con una canción de mantener el espíritu guerrero para tirar adelante en la vida, y mientras iré progresando con el manual. En el peor de los casos, si no lo tuviera, traed papel y lápiz en el seminario de Reiki para tomar apuntes básicos.


NAMU AMIDA BUTSU
NAMU AMIDA BUTSU
NAMU AMIDA BUTSU
(Doy gracias a la Vida)

"Fighting Spirit" - Madonna

What you gonna do when your love is gone?
Who you gonna play when the game has ended?
Where you gonna go when the bird has flown?
How you gonna play when you're all alone?

Keep the fighting spirit of love(x2)

What you gonna do when you're on your own?
What you gonna have when you've got no place to call your home?
What you gonna try when your cover's blown?
How you gonna fly when your wings are broken?

Keep the fighting spirit of love(x3)

Don't let it get you down
Keep the fighting spirit and turn your head around
Don't let it take you in
Keep the fighting spirit and you'll begin again

Keep the fighting spirit of love(x4)

Comentarios

  1. Hola, estoy sorprendida de leer la palabra Naikan en un blog, lo digo porq yo si he echo meditación Naikan,
    esta semana santa precisamente estuve allí. Fue increíble la verdad. Lo recomiendo a todo el mundo, es duro, aún así lo recomiendo.
    Me gusta este blog, te felicito.

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