Siempre regresa lo nuevo

Siempre igual, pero nuevo en cada ocasión. No sé cómo lo haces que cuando consigo que algo se abra en mí apareces Tú ahí. Me desgarro el alma para bucear entre las viejas heridas y me ofreces compasión y sanación. Me mortifico y me sacrifico por un bien inestable en vistas a una recuperación posterior, pero me ofreces paz y tranquilidad, pones sonrisas de luz en cada proyección de mi sombra y la sombra se tambalea como si estuviera sujeta a la llama de una vela, temerosa de desaparecer. Pobre oscuridad, herida de eternidad, le ofreces la infinitud que sólo el amor alcanza. Y yo, oculto en la umbra, me estremezco con cada sacudida y en un instante la realidad de tu envergadura es lo único que me abraza. Lo sé, soy un hijo asustado que no sabe lo que es el valor de los ilusos del mundo, sólo conoce la vergüenza del que ve la ilusión y que me entristece hasta ser consolado por lágrimas de humildad. Si tan sólo el viento me llevara de un sólo suspiro...

...ahh estoy vivo...

Como siempre, aunque nuevamente en cada ocasión, te pido que no me abandones. Justo cuando siento el temple, el calor, que recoge a mi alma, justamente es cuando más frágil soy. Ni las nubes darán el color al cielo de mi espejo cuando trata de mostrarte el abismo de mis proyecciones, sólo tu mano me tocará en las profundidades de la incógnita que dentro de mí guardan la puerta de la existencia. Te pido que se enreden tus dedos en la magia del tiempo para ser tuyo por siempre y tener tu gracia y repartirla con todo lo que me rodea. Te pido... te pido tanto, te pido por cada cosa que sé que no merezco. En ti está mi destino. Séllalo.

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