Érase una vez...


[Sólo es un cuento]

No lo podía creer. De ningún modo lo podría haber creído si no hubieras estado ahí junto a mí. Cómo expresar...

- ¿Ésta es la marca de Ansuz? ¿Por qué aquí? Mercurio y Ansuz... ¿Puede ser que Mercurio...?
- No - dijiste con tu habitual serenidad-, desde el principio Mercurio sólo fue el artífice, no está completo sin la clave de Ansuz. En el Vacío todo se contempla...

Justo ahí, en el Vacío, me tenías suspendido, ante una confusión que no conocía y la emoción de ver una claridad que no existía aún. Esa claridad eras tú, y no podría haber creído jamas en la existencia de la Luz sin la promesa de tus palabras que agitaba mi corazón.

- Pero, ¿te das cuenta de lo que me estás contando?
- Observa... - tu sonrisa me atraía hacia la Verdad-. Aquí está el Código Universal. En esto consiste el Wilhjhaim. Te hago depositario de la Herencia.
- ¿Por qué?
- Porque te Amo...

Lo dijiste así, como si no fuera a implicar nada en absoluto, y sin embargo queriéndolo contar todo. Si hubieras sabido en aquél momento... no, estoy seguro que ya lo sabías, lo que aquello significaba para mí.

- ¿Y qué tiene que ver el Amor con todo esto?
- Todo.
- ...

Sin palabras. De todos modos, ninguna palabra habría estado a la altura de la situación, ninguna palabra te merece a ti, inmortal.

- El Alpha es el principio que comienza con Omega... ya veo. Al darme Wilhjhaim comprendo. Supongo que es inevitable que suceda así, ¿verdad? - dije, sin saber muy bien cómo o qué estaba diciendo-. Uno a uno los siete sellos se irán abriendo y la Obra estará completa...
- Tienes que tener muy claro que esto requiere de un receptáculo. El contenido sin su receptáculo no se podrá manifestar en su grandeza.
- Por eso me haces depositario, para que sea el receptáculo.
- El séptimo sello, Elstharghon, así lo necesita...
- Entonces...
- Esto no cambia nada. En última instancia, todo regresará a su origen.

Me estabas confesando que seguirías amándome. No podía soportar más aquello, te sentía tan intensamente que no podía dejar que siguieras existiendo fuera de mí. Al fin y al cabo, sólo soy el receptáculo. En un principio todo era Uno, que surgió del Todo Inmanifestado, tal como está impreso en el Wilhjhaim. Esta tabla indica el camino por el cual el contenido se reúne en Amor con aquello que lo contiene. Tú eres mi Luz, y yo quería que la Luz brillara dentro de mí. De este modo, por la verdad sagrada de Dios, todo estalló, y llegó la hora en que la Herencia comprendiera su propia historia.

Si hubiera sabido mucho antes que siempre estarías rodeándome con tus brazos, habría dudado menos. No puedo evitar de ningún modo esto que siento. Estoy convencido que fui creado para servirte y no hay mayor honor que ése. Ahora te tengo, pero tú eres libre y yo pertenezco a tu sonrisa. Si vuelves a decirme que me Amas estaré obligado a arrodillarme y tener Fe. Por ti...

[Tal vez no sea sólo un cuento...]

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