Un pasito más

Después de haber "construido" un "yo" a base de creencias de mí, del mundo y de lo que hay más allá, y después de que esas estructuras se cayeran a pedazos, lo único que puede quedar es aquello que se manifiesta. Quizá por eso vuelvo a observar cómo me siento ante las circunstancias, tratando de dilucidar cuál es mi parte auténtica y descartar automatismos artificiales.

Es difícil para mí ponerme a hablar cara a cara con personas a las que respeto mucho y decirles: "exactamente, me ocurre esto" porque no estoy preparado para ser tan sincero. Es irónico pensar que cuanto más quiero saber de mi verdadero Yo más prefiero hacer estos pequeños pasos públicos y menos quiero abrirme en mi totalidad a esas personas tan preciadas. Poco a poco. Con los días, esta contradicción irá desapareciendo, estoy seguro.

Hay algo que quiero comentar, sobre lo cual ya he hablado muchas otras veces en mi blog. Necesito volver a ratificarlo porque por muchas estructuras que desaparezcan ésta es una de esas cosas que no se diluyen, así que deduzco que es una parte propia mía, autóctona. Como la mayoría de los que me leen son heterosexuales, vamos a suponer el siguiente caso:
Un chico, en un mundo heterosexista. Habla con otros chicos, compañeros suyos. Las conversaciones giran en torno a tetas, sexo y tías, ídolos (por ejemplo, del automovilismo), fútbol y otros deportes... y cosas por el estilo. Este chico decide que esto no le interesa, que lo que quiere es establecer lazos profundos con la gente y no relaciones sociales superficiales. Conoce a una chica, se enamora. La chica, o bien es lesbiana, o ya tiene novio, o simplemente no le ama. Bueno, hay más peces en el mar.


Hasta aquí uno se puede imaginar la situación y hacerse a la idea, ¿verdad? Ahora duplicad el ejemplo, como si viérais doble:
Persona, que si mira al mundo heterosexista ve superficialidad y si mira al mundo homosexista también la hay en el mismo grado. Se enamore de quien se enamore, las respuestas son más complicadas, o a veces demasiado sencillas.


¿Sí? ¿Lo podéis imaginar? Ya no he usado el término "chico" porque no tiene sentido definir un género en este caso. O mejor dicho, "mi" caso.

Uno se observa y se da cuenta de que puede intentar ser alguien normal y devolver las mismas respuestas que hacen los demás pero eso nunca le hará feliz. Y se da cuenta de que si es él mismo nunca responderá como lo haría un chico, pero tampoco encaja en el rol femenino. Y uno se da cuenta de que si mira a un lado y a otro sí que ve cuerpos pero no le parecen chicos ni chicas sino sólo personas que además de poder expresar su vida con su cuerpo también lo hacen con sus pensamientos, sus palabras y sus sentimientos. Todos iguales. Y uno se da cuenta de que Amar le está prohibido porque en un mundo tan reduccionista siempre se enamora de la persona equivocada, sea chica o chico.

Ah, y sobre el concepto de Amar... no me refiero a dependencia alguna, ni a necesidad biológica de sexo, ni a tradiciones culturales. Me hace tan feliz un abrazo... uno de verdad, fuerte, largo, protector, donde cada uno entrega lo mejor de sí mismo. Si pensáis que este tipo de abrazo es mucho, tal vez tengáis razón.

Sí, soy un ser que da pequeños pasitos, que se perdió de repente en medio de un desierto o de una montaña helada, y que egoístamente pide mucho cada vez que avanza. Ya no tengo la tranquilidad que tenía antes al "creerme" amado y abrazado por un ser superior.

Ásthar.

Comentarios

  1. No penséis que lo de enamorarse va por nadie en concreto, que NO me he vuelto a enamorar en los últimos meses :P

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