El arte de la liberación


En ocasiones, el desarrollo personal pasa por una fase creativa e inspiradora durante la cual una persona genera herramientas y estrategias para superar exitosamente situaciones de crisis o vivencias dolorosas, del presente o del pasado. Es como si la persona entrara en un proceso de desintoxicación que se presenta como un mecanismo natural.

Surge una comprensión espontánea del proceso de padecimiento y podemos ser conscientes o no de sus causas, sin embargo entendemos cómo la situación se disuelve sola gracias a que nuestra mente y nuestro corazón se abren a esa depuración, se aclaran, y el dolor mengua o desaparece en la medida en que va siendo sustituido por la serenidad y la paz. Si las causas no se nos revelan en ese momento entonces lo hacen gradualmente a raíz de la limpieza, cuando estamos listos para aceptar y dejar marchar. Comienza la Liberación.

Lo curioso de esta etapa es que es transformadora pero no es violenta, más bien es grácil; nos cambia, porque al final la persona que somos no es la misma que éramos antes, pero ocurre de un modo fluido, armonioso. Otra de sus características es que nos conecta con la Vida como si recibiéramos un hálito de alma; obtenemos la experiencia de una percepción expandida y completa del movimiento de la vida, y nadamos en ella. Creo que este punto es importante porque se distingue de otras situaciones en las que pensamos que estamos solucionando algo y en verdad un poco de aquello se queda dentro y vuelve a salir más tarde. No digo que ese sentimiento de vida sea la clave de la superación de nuestros conflictos internos, sino que cuando surge por sí mismo (como si amaneciera el Sol en nuestro interior) nos sirve de baliza o de señal de que el conflicto se está resolviendo realmente.

Al finalizar, permanece un estado de quietud y tranquilidad interior, confianza en la vida, plenitud y bienestar, y especialmente libertad. El miedo pierde casi totalmente su poder y sirve más para ser prudentes que para bloquearnos, poniendo el grano de arena realista en un mapa de la vida que nos parece ahora mucho más optimista. Las confusiones desaparecen y en su lugar estamos nosotros como personas más seguras dando pasos más firmes y con un sentido del Yo más equitativo, menos inhibido y menos soberbio. Entrevemos en cada momento la expresión de la Felicidad.

En mi opinión, lo más importante de todo lo expuesto es la conciencia que deja en uno mismo de la capacidad latente que tenemos los seres humanos para desprendernos de lo que no nos sirve y/o para resolver lo que nos hiere, requisitos ambos necesarios para poder avanzar en un camino que no deja de ser evolutivo.

Me encantaría conocer el secreto que nos permitiría activar ese mágico proceso a voluntad, de modo que no tengamos que aprender innecesariamente a través del sufrimiento a causa de que nos hemos anclado en el dolor o en el suceso, porque así como no podemos controlar ciertas cosas que ocurren en la vida sí que confío en que podemos elegir qué hacemos nosotros con aquello que nos llega y que podemos aprender de ello de un modo más sano, más constructivo y más en sintonía con el propio fluir de la vida.

Ásthar.

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