Profecía 2

- Querida niña, ¿cuánto tiempo has pasado ya aquí? ¿Dos horas? ¿Un día? ¿Tres meses? ¿Un año, quizá?
- No lo sé señor -respondió la inocencia a la tentación-.
- Querida joven, ¿no temes quedarte aquí? ¿No te sientes sola?
- Añoro a mi madre -respondió la inocencia, ya menos inocente-, pero no estoy sola. Entiendo que eres oscuro y aún así la oscuridad siente amor: ama a la luz, aunque con posesión.
- Querida mujer -repitió la tentación y el poder-, te amo a ti. Toma de esta granada y sé mi esposa.

La hija de la tierra tomó seis granos de granada, cuando escuchó desde el submundo gritar a su madre de desesperación en la superficie.

- ¡Perséfone! ¡Hija! -gritaba la madre, Deméter-.
- Fui raptada -asintió la inocencia a la sombra-, por eso me buscan, y me encontrarán. Nada hay oculto que permanezca eternamente en la sombra.

Apareció Hermes con Deméter en los mismos infiernos, ante nuestros dos protagonistas.

- ¡Perséfone! -gritó la madre, deprimida-.
- Soy yo, he aquí tu hija -respondió la inocencia, dejando atónita a la anciana-.
- ¿Perséfone? ¿Qué te ha pasado?
- Tu hija -afirmó la tentación- ya no es la niña que conocías. Ha madurado, se ha hecho mujer. Y es mi esposa.
- ¡Maldito seas, Hades! ¿Cómo has podido?
- Comió de la granada y ahora ella me pertenece.
- Siento contradecirte Hades -interrumpió Hermes-, por orden de Zeus Perséfone debe regresar con su madre.
- Tal vez tenga algo que decir al respecto -señaló Perséfone-. A Hades le reconozco como mi esposo. Por los seis granos de granada que comí, pasaré seis meses en al tierra con mi madre y seis en el submundo con Hades.
- ¡Hija! Seis meses con él serán muy tristes para mí. La desolación mía se extenderá por la tierra -puntualizó Deméter-.
- Y los otros seis meses yo resucitaré la vida. La destrucción da paso a la creación, y la riqueza oculta en la profundidad de la noche será transformada para ser aprovechada. La vida deriva en muerte, y de la muerte yo haré vida.
- Perséfone -rezó Hades-, sabes bien que no puedo permitir que la luz dé fruto. Yo me llevo conmigo todo desde su raíz por donde paso.
- Me amas, pero tengo intención de limitar tu poder. Poco a poco alumbraré las sombras para que la verdad sea desvelada.
- ¿Te estás declarando mi enemiga?
- No, como consorte tuya establezco mi regencia en este reino. Este lugar debe ser sublimado para que nazca el verdadero poder.

Así habló con sabiduría la hija de la tierra.

Firmado: Prometeo.

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