La caja de Pandora - parte 9 / Final

Me llamo Marcos Torrejón. Una vez fui un hombre que, bajo la apariencia de dedicarme a los demás, me dediqué a mi propio ego. Me encuentro en una antigua sala orientada a la investigación científica y espiritual, construida en una época donde lo científico y lo místico se entrelazaban. El diablo parece estar tirando los dados y siempre es su turno; una figura malévola creada a saber con qué intenciones apocalípticas nos persigue, y mientras la tentación por lo añejo y lo desconocido capta mi atención. Mi compañero, Antón Nieto, fue a acercarse a una vitrina donde algo parecía resplandecer cuando, al igual que se sopla una vela, tal resplandor se esfumó y mi amigo cayó al suelo. Nada parece estar en su correcto lugar, y no puedo angustiarme menos con esta sensación de no tener el control de la situación. Tampoco parece que haya nada que yo pueda hacer. Todo está definido, según observo, por las apariencias...

Me acerco a socorrerlo y lo encuentro aún respirando. Tras unos segundos abre los ojos, con una mirada renovada. ¿Estoy ante un recién nacido? Por primera vez me embarga el deseo de auténtica entrega, pensando en alternativas que nos permitan acabar con la pesadilla por el bien de todos. Antón me cuenta lo ocurrido durante su trance. Nada tiene sentido pero lo llena todo de significado. Parece, además, que tiene un plan. ¿Pudiera Dios hablarme a mí alguna vez? ¿Pudiera yo acostumbrar mi oído a su voz?

- ¿Una caja dices? - pregunto -. Me suena haber visto una como la que has descrito hace un momento, antes de que te desmayaras. Debería estar por aquí, bajo esa mesa...

No más grande que un cofre, se descubre una caja antigua labrada con un metal muy resistente. El paso del tiempo no lo había oxidado y presenta jeroglíficos similares a la caja-grabadora que le quitó Antón a Pandora.

- Entonces hay que activar esto, ¿no?
- Sí -confirma Antón-, pero antes hay que encontrar las armillas. Tengo la esperanza de que haya más de una.
- ¿Qué ocurriría si hubiera sólo una o no hubiera ninguna?
- En el momento de activar este aparato el que no lleve la armilla se desintegraría junto con Pandora.
- De acuerdo, más vale que haya más de una armilla.

Nos ponemos ferozmente a buscar por todo el espacio la famosa armilla que nos debería proteger de un daño colateral proveniente de nuestro mayor ataque a la unidad Pandora que probablemente estará buscando la manera de acceder a nuestra ubicación. No olvido que tiene la capacidad de localizarnos mediante nuestras ondas cerebrales. Es estresante, vamos contrarreloj, en cualquier momento aparecerá sin remedio.

- Espera, ¡los trajes! - digo tras una repentina inspiración; ¿es así como habla Dios? -.
- ¿Los trajes?
- Los ropajes del medievo que hay aquí. Si hay vestiduras judías debería encontrarse también lo que buscamos.
- ¡Ya está Marcos, lo encontré! Pero... - Antón revuelve una y otra vez entre todas las vestiduras -.
- ¿Qué ocurre?
- Sólo hay un ropaje judío, y efectivamente contiene en su interior el Urim-Tumim. Los demás no contienen nada y no puedo ver que haya más atuendos en la sala.
- Eso es malo...

Se escucha un gran estruendo proveniente del techo. Me invade el miedo a que se derrumbe repentinamente y nos quedemos enterrados.
- Antón, ponte el Urim-Tumim y empieza a activar la caja. Me temo lo peor.
- Pero, ¿y tú?
- ¡No hay tiempo para eso!

Definitivamente estoy dispuesto a entregarme del todo. Sé que voy a morir y no me importa. Creo que soy feliz. Y exactamente como sospechaba, el techo se hunde y ante nosotros vemos la chica de personalidad electrizante.

- Me tenéis harta – manifestó Pandora -. Tomad vuestro merecido.

Como una onda expansiva una energía potente rebota en el interior de mi cerebro. Siento que va a estallar mi cabeza. Intento aguantar lo máximo posible para darle tiempo a mi amigo. La armilla Urim-Tumim funciona, no parece afectarle la ofensiva de Pandora. Lo último que alcanzo a observar es a Antón conectando con una suerte de cableado desconocido la caja-grabadora con el cofre de metal. Está presionando algunos rincones del aparato y... No soporto más el calor, sé que mi cerebro se ha derretido y abandono mi cuerpo.

Una luz misteriosa se aproxima a mí y me ofrece un camino al cielo. Una voz suave me susurra “Finalmente puedes oírme. Siempre me has estado buscando Marcos, incluso cuando te creías perdido. Y como te amo me muestro ante ti. Siéntete satisfecho, hijo mío, has hecho lo correcto en todo momento.” ¿Acaso es Dios? Me siento en paz y emprendo mis pasos hacia Él, en la eternidad.

El arca de la alianza, tan temida, irradia con violencia. Pandora, que no puede sentir dolor, pierde su vida en medio de su soledad de corazón. Una lágrima suya muestra que quería creer en la Esperanza, la que le fue arrebatada a los dioses. Envidiaba a los seres humanos por tener la conciencia cuya ausencia la esclavizaba. Finalmente Pandora era libre, ya no era títere de los dioses.

Antón se encuentra solo con un cadáver y una creación artificial destruida. Tiene ahora mucho tiempo para asimilar lo sucedido. En el último momento no pudo ser ningún héroe, se siente humillado por haber fracasado en el intento de salvar a su amigo, al que conocía de hacía pocas horas. No sabe si representa un hito importante para el mundo, pero sabe que el dolor le transforma. Ahora también es capaz de liberarse del tormento de haber perdido a su chica amada tantos años atrás. Qué extraño es que la noche dé paso a la luz del día.
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- Doctor -llamó la sirvienta -. Doctor Camps. - el doctor estaba ensimismado observando unos resultados negativos en su ordenador -. ¡Hefesto! - y por fin reaccionó -.
- Dime...
- Sé que está conmocionado, pero es momento de tomar una decisión. ¿Terminamos ya con el experimento?
- Acabo de perder a una hija, a una unidad Pandora...
- Lo sé. -se toma una pausa de unos largos segundos -.
- Prepara el resto de las unidades Pandora. Tenemos que hacer una visita a Zeus y ellas nos acompañarán.
- ¿Está seguro?
- Totalmente. Prometeo nunca ha fallado en sus profecías. Y Zeus conoce tales profecías. Algo no nos ha contado.
- Entiendo. Las unidades Pandora ya están en marcha.

Fin.

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