Rapunzel final: Y fueron felices

Decididamente el pelo no está hecho para poder escalar por él, pero a base de mucha osadía el caballero, cómo no, un príncipe, consiguió trepar hasta la ventana y saludar a Rapunzel. La princesa se sorprendió del logro, no pensó que la torre fuera avistada por el gentil caballero porque la magia lo protegía. “El Amor” dijo él, “es una brújula que siempre señala al Norte. Tu torre estaba al Norte de mi brújula.”. Rapunzel se dio cuenta de que estaba preparada al fin para el Amor. Ambos se reconocieron de una vida anterior, pero ahora era menester desprenderse del largo cabello y de la torre, como una forma de romper con el pasado. Fue un cambio suave y delicado.

Decidieron hacer camino juntos, siguiendo sus brújulas que ahora señalaban en la misma dirección (sí, Rapunzel descubrió su propia brújula en un bolsillo de sus harapos). En el camino se cruzaron con el caballero de la armadura oxidada que volvía de su trayecto en dirección a su hogar, y luego llegaron a un reino llamado “Por Siempre”. En él había un castillo vacío y varios pueblos perdidos, sin gobernante, que esperaban la llegada de un Rey.

El príncipe no podía ser rey sin la magia del Amor y le pidió a la princesa que obrara un milagro. La princesa, reconociéndose la primera vez que hacía magia buena, estaba muy nerviosa porque quería que saliera bien. Recordó que un hada, o tal vez un duende, en una ocasión cuando ella era muy pequeña le contó que nuestra verdadera naturaleza es el Amor. Entonces Rapunzel supo que sólo debía ser ella misma y conectar con su Ser interior. Le dio un beso al príncipe, un beso de esos que convierten sapos en personas, y que convirtió al príncipe en Rey, en un ser coronado y ungido.

Cuando los habitantes de Por Siempre vieron al nuevo Rey, se emocionaron. Supieron que era el Rey que siempre habían estado esperando, y vieron en Rapunzel a una reina bondadosa y tierna que traería abundancia y prosperidad al reino.

Cuenta la leyenda que la reina Rapunzel, con el tiempo, se convirtió también en un hada madrina que ayudaba a los niños del reino siempre que tenían un problema. Y fue muy feliz junto a su Rey.


Ésta era una historia de cómo las personas pueden condenarse a sí mismas y de cómo lo único que necesitan es descubrir el Amor en el interior de uno mismo para cambiar sus vidas. Cuando este Amor emana de dentro hacia afuera, aparecen la brújula (la guía de nuestra vida) y las personas adecuadas. También aparecen los recuerdos y los mensajes adecuados para cada ocasión. Y siempre conduce hacia un reino hecho a medida de cada uno. Hay más cosas, si se sabe leer entre líneas.

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