La retrospectiva futura

Imaginemos a Susan, una chica como cualquier otra, pero con grandes ambiciones de futuro. Sabe seguro que querrá tener otro hijo, y que probablemente eso ocurra después de mudarse a un pueblo con el que se siente sentimentalmente ligada. Pero no sabe muy bien qué le depara el futuro haciendo todo eso. Entonces hace una consulta a un oráculo de cartas y aparece una carta que indica claramente que el futuro se presenta brillante: se mudará a ese pueblo tan bonito, encontrará trabajo, tomará nuevos estudios profesionales, hará grandes amistades... y tendrá el hijo que deseaba.

Imaginemos toda esta situación y olvidemos por un momento si los oráculos son efectivos o no para estas cosas. Entonces me presento yo y le hago un ejercicio de retrospectiva desde el futuro. Sí, desde el futuro. Sitúo a Susan en ese contexto que describe la carta del oráculo y la obligo a regresar al pasado, lo que sería nuestro presente. Eso implicaría:
  • Perder un hijo.
  • Perder amigos.
  • Dejar los estudios.
  • Perder un trabajo.
  • Regresar a ese lugar en mitad de la ciudad. Ya no hay más pueblo.

A menudo pensamos que crear nuestro futuro supone tener la valentía de dejar cosas atrás y luchar por lo nuevo, pero casi nunca pensamos en que a lo mejor tendremos que enfrentarnos a perder lo que hayamos conseguido, o incluso antes de conseguirlo siquiera. ¿Está Susan preparada para ganar todo lo que ganará con su cambio soñado? ¿Está Susan igualmente preparada para perder lo que podría o no ganar con dicho cambio? Si la respuesta es afirmativa en ambos casos, entonces vale la pena el riesgo a correr.

La retrospectiva futura es especialmente necesaria en la mayoría de los casos, donde no hay oráculo, porque no tenemos nada seguro a lo que aferrarnos excepto a nuestras esperanzas. Entonces tenemos que saber que seremos valientes para todo, pase lo que pase. Si estoy listo para perder lo que podría conseguir y voy a por ello, la experiencia nos hará fuertes y sabios. Esto es un verdadero trabajo de voluntad y valor. Pero creedme, en cualquier caso, ser voluntariosos y valientes siempre vale la pena, y tiene como consecuencia mágica que los sueños podrían volverse realidad.

Comentarios

Entradas populares