Nigredo (parte 3)

Después de una semana de trabajo duro e intensivo, Esseo logró un gran dominio de su mente y eliminó gran parte de la energía negativa acumulada en su Alma debido a viejos traumas. Estaba empezando a convertirse en un ser más radiante y su escudo siguió apareciendo de forma natural aún sin comprender por qué sucedía. Una mañana, Letus le dio una noticia:

- Hoy no puedo materializar comida. Tendremos que salir a comprarla.
- Espero que al menos haya salido el sol ahí fuera.
- Sin duda ha dejado de llover, pero las nubes negras no desaparecerán mientras Solus siga vivo. La ausencia de lluvia sólo indica que Solus se encuentra lejos de aquí, así que tenemos la suerte de que podremos voltear un poco.

Salieron a la calle. Aparentemente, el pueblo hacía vida normal, se veía gente yendo y viniendo, incluso había mercado en el centro de la población como de costumbre. La diferencia era que las personas no semejaban tener vida, se movían como si estuvieran programadas con gestos simples, era un espectáculo de cadáveres andantes y vestidos de carne y ropa. Se acercaron a varias paradas y observaron que la mayoría de los alimentos estaban podridos, pero consiguieron encontrar viandas comestibles, especialmente fruta. Letus cargó un par de cestas de mimbre repleta de frutas, cereales y verduras y legumbres.
Esseo, al ver la comida, sonrió. Al hacerlo, un par de comerciantes cesaron su actividad y le miraron fijamente. Luego, varios civiles se le acercaron.

- Letus, ¿qué está pasando?
- Es la Luz, buscan Luz y vos poseéis mucha ahora. ¡Vayámonos a otra parte o no nos dejarán en paz!

Empezaron a caminar deprisa, alejándose del mercado, pero el gentío iba tras ellos. Entonces apresuraron la marcha y corrieron. Cuando se alejaron lo suficiente, se metieron en un callejón donde nadie les podría ver.

- ¡Dios mío!¡Parecen endemoniados! -exclamó Esseo-.
- Es el hechizo de Muerte Mística de Solus. Seguramente habréis observado ese comportamiento también en vuestros seres queridos -Esseo asintió con la cabeza-. No tienen conexión con su Alma y por ende buscan Luz, como difuntos que no encuentran el camino. Nosotros atrajimos la atención sin querer. Debemos andar con cuidado.
- ¿Qué es esa Luz de la que habláis? Términos como Luz y Oscuridad me confunden.
- Mmm... Digamos que el ser humano está hecho de Luz... -Letus vio la mirada de desconfianza de Esseo-. De acuerdo, nuestra sagrada Biblia indica que fuimos hechos de barro, pero antes de eso Dios hizo la Luz y la separó de las Tinieblas, creando así el Día y la Noche. En esencia, el barro es Luz compactada.
- ¿Por qué todas esas damas y caballeros buscan esa Luz?
- Porque la Noche no Puede vivir sin el Día. El Alma humana es un pedazo de Dios, es su soplo. Desconectar del Alma es perder conciencia de la propia naturaleza divina, y con ello todo se vuelve una Noche Eterna.
- Entiendo. La separación entre Luz y Tinieblas es simbólica, pero la desconexión del Alma hace que parezca mucho más real y que nos situemos en un extremo. Como no podemos vivir sin nuestra Luz entonces surge la necesidad de hallarla. ¿Pero por qué la gente busca en otros si la Luz está en ellos?
- Porque dentro de la Noche, el último lugar donde uno observaría es en el núcleo de esa Oscuridad, aunque ese núcleo sea donde está también la Luz. La búsqueda es una necesidad desesperada, y lo primero a lo que se aferra uno es a lo que se ve a simple vista, y la Luz de otro constituye un alimento muy jugoso que está al alcance de nuestra simple visión. Guerrero, llegará el momento en que hablemos más de esto, pero no será aquí ni ahora. Vayámonos a casa.

Casi al salir del callejón se escuchó un sonido. Esseo y el mago se giraron. Luego escucharon una voz.

- ¡Esperad! -dijo una mujer, emergiendo de entre las sombras; tenía un reluciente pelo rubio recogido en un peinado en forma de moño, y llevaba un increíble vestido blanco perla-. No he podido evitar oír vuestra conversación.
- Me preguntaba cuándo apareceríais... -dijo Letus-.
- ¿Me visteis?
- De reojo. La Luz reconoce a la Luz.
- … -la chica se ruborizó-. Gracias.
- ¿Seríais tan amable de acompañarnos?
- Estaba a punto de pedíroslo.

Comentarios

Entradas populares