La Petición

La Petición, bien hecha, consistiría en poner en práctica todo lo que se conoce de metafísica para que se manifieste en la vida real lo que se desea. Ahora bien, para que funcione el anhelo tiene que ser auténtico y en sintonía con los deseos del Alma. Las prácticas tipo “ley de la atracción” a mucha gente no le funcionan porque descuida factores importantes entre los cuales está el Alma que es el más importante de todos, de manera que si no se pide en alineación con el Alma o bien no ocurrirá nada o lo hará pero no de manera satisfactoria. Todos los deseos que procedan del Alma estarán enfocados a tu propósito espiritual de vida y a tu realización personal, e incluye la satisfacción de toda necesidad material.

Hay mucho deseo que proviene del Ego que constantemente quiere y quiere y sigue queriendo, y aunque la energía y el Universo responda siempre al mensaje que le mandamos, cuando se actúa desde el Ego se genera un karma negativo y eso el Universo lo contempla.

Soy consciente de que “pedir” es un acto sencillo que literalmente puede resumirse a decir “quiero tal cosa, deseo esto”. En la vida diaria, si fuéramos siempre honestos con nosotros mismos y con los demás, hacer explícita y asertiva la petición nos ayudaría a obtener mucho de lo que requerimos y en menos tiempo de lo que creemos, en vez de tratar de manipular e influenciar a la gente para lograr nuestros deseos o bien en vez de sostener de manera constante nuestra frustración cuando no somos capaces de decir lo que sentimos y pensamos. También se consigue mucho simplemente tomando nuestra responsabilidad sobre la situación.

Hay, sin embargo, algunas cosillas que no dependen tanto del diálogo sino más bien de que en la vida se produzcan las oportunidades adecuadas. Es en esos casos cuando solemos dirigir la petición a Dios o al Universo, o simplemente mentalmente formulamos un “ojalá sucediera o tuviera aquello”. Como sé que las personas son muy de manuales y de seguir instrucciones, voy a dejar aquí unas pautas a seguir:
  1. Cuando tengas un deseo, identifica si viene del Ego o de tu auténtico Ser. Puedes emplear la vehiculación para ello. Quizá la manera más simple para distinguir de dónde viene sean las emociones: cuando el deseo viene del Alma, pensar en él induce a Amor, Serenidad, sensación de luminosidad en la mente y relajación corporal; cualquier otra emoción es síntoma de Ego, incluidas la alegría y la euforia (el Ego puede alegrarse cuando piensas en lo que él quiere). Si ves que el deseo viene del Ego entonces identifica a qué necesidad o preocupación se debe ese deseo y busca qué quiere tu Alma en relación a esta necesidad o este tema preocupante. Observarás que el Alma querrá algo diferente al Ego. Puedes pedir ayuda a los ángeles o guías para que te concedan mayor claridad y capacidad para discernir.
  2. Escribe el auténtico deseo de manera que sea sencillo y claro, en un mensaje lo más breve posible, mejor si es una frase corta. Además escríbelo en positivo, sin emplear palabras que hablen de la carencia. En esta primera fase puedes empezar la frase por “Quiero...”. Recuerda: no es lo mismo escribir tu deseo como “quiero pagar mis deudas” que como “quiero fluir en la abundancia”, elige bien tus palabras. Esto además te ayudará a clarificar la petición, a comprender bien qué quieres de verdad. Sobretodo, segundo detalle importante: nunca pidas nada que involucre a terceras personas o que pueda vulnerar el libre albedrío de alguien. No es lícito, por ejemplo, pedir ese puesto concreto de trabajo que has visto ofertado en el periódico, no sabes si es para ti o para otra persona, como tampoco es lícito pedir que aquél a quien amas también te ame a ti. Este detalle también influye en que la petición se manifieste o no, o lo haga con terribles consecuencias o no.
  3. Ahora elimina el “Quiero” de la frase. Puedes dejar la petición en infinitivo (“Fluir...”) o bien la puedes cambiar a presente (“Fluyo...”). La razón de esto es que el Universo te devuelve aquello que le dices tal como se lo dices, y si le dices “quiero” te devolverá más deseo, es decir, que seguirás queriendo más pero sin recibir lo que quieres. Una vez leí que esto es como una fotocopiadora, así que ten en cuenta qué vas a fotocopiar, el Universo hace un eco exacto de lo enviado.
  4. Obtén un “ancla visual”. Esta pauta es recomendable para quienes les cuesta imaginar desde cero pero es totalmente optativa. Dibuja o bien adquiere una foto lo más parecida posible de aquello que vas a pedir y que deseas; si consiste en un objeto quizá puedas hacerte con un modelo a escala. Esto es el ancla. Coloca esa imagen en un lugar visible que puedas observar de manera relajada, por ejemplo desde el sofá. Te servirá para facilitar la posterior visualización del deseo, es sólo un paso auxiliar que más o menos enlazará tu pensamiento con algo más físico y real, y por lo tanto te ayudará a canalizar la petición.
  5. Asegúrate de sentir la emoción adecuada, ya que las emociones son más poderosas, intensas y magnéticas que los pensamientos. Una emoción que no encaje con la petición puede anular la materialización de ese deseo. La peor emoción de todas es el miedo, en todos los casos, pues hace que pienses desde la carencia y el único mensaje que le mandas con ello al Universo es que no confías en recibir lo que pides. La ira y la preocupación bloquean el proceso porque significa que opones una resistencia muy grande al fluir de las cosas, y la tristeza debilitará el envío de la petición al Universo porque es una emoción que te encierra y te puede impedir captar las señales que el Universo te manda como respuesta a la petición. Esto no significa que las emociones por sí mismas sean malas, todas tienen su papel, su mensaje y en verdad son muy útiles y muy positivas en el contexto adecuado, pero no sintonizan bien con el proceso de pedir. Como encontrarás lógico, la emoción más adecuada es el Amor, pero al menos procura estar simplemente en Paz. Puedes ayudarte de herramientas tales como la música o la respiración atenta para inducir el mejor estado emocional posible.
  6. Si tienes un anclaje visual tómalo en tus manos u obsérvalo relajadamente cuando ya estés en una emoción armónica, míralo bien y luego cierra los ojos para tratar de replicar en tu mente este anclaje con el máximo de detalles posible mediante tu imaginación. Si no tienes ancla directamente trata de imaginar el deseo que vas a pedir, y ponle gran riqueza de detalles. Si lo que pides son objetos tales como una casa o un coche, por poner ejemplos, imagínate en su interior con todas las prestaciones, habitaciones, espacios... Observa tu deseo con tu imaginación como si realmente estuviera ya ahí manifestado. Añade características sonoras, táctiles y olfativas a las visuales: qué sonidos se oyen en tu deseo, qué temperatura hace ahí o si algo se mueve o estás en contacto con algo, qué olor hay en esa escena, etc. La idea es que sientas con todo tu cuerpo y todos tus sentidos aquello que estás imaginando como viviéndolo, porque al hacerlo así tan completo lo que logras es que ya estés pidiendo y a la vez creando tu futuro, y el Universo te oye alto y claro y se prepara para enviarte el pedido.
  7. Verbaliza el deseo. Sobretodo si estás solo/a, aprovecha este momento en que estás visualizando para decir en voz alta el deseo, la frase aquella que construiste entre los pasos 2 y 3. Esta pauta es también optativa, pero la palabra hablada confiere poder a los deseos y yo te lo aconsejo. Un recurso similar que puedes aplicar, dependiendo del deseo, es que una vez hayas pedido lo que deseas lo comuniques a alguien y le expliques que estás apostando por ese futuro que has visualizado, siempre y cuando esa persona sea de confianza y sepas que te va a apoyar, pues de lo contrario te hundiría y tus sentimientos negativos respecto de la petición puede cancelarla.
  8. Deja ir y sé agradecido. Esto es lo más importante de todo el proceso, el desapego total y la gratitud. Como estabas en plena visualización puedes ayudarte de la siguiente muletilla: imagina ahora que todo lo “sentido” y visualizado lo metes en una burbuja de luz y lo envías, ya sea con la mente o con un gesto de manos, hacia el cielo, hacia la luz divina. Para dar las gracias dilo con honestidad; yo por ejemplo digo “Gracias porque así será, Gracias porque así es, Gracias porque hecho está”. Luego olvídate por completo de que has hecho todo esto de crear una frase, visualizar y pedir, dedícate a otras cosas. Si fueras a un restaurante o a un bar pedirías tu bebida una sola vez y confiarías en que el camarero te traería lo pedido en vez de repetírselo constantemente o de controlar si va a buscar la bebida y te la trae, incluso te olvidarías de que pediste tu bebida y seguirías conversando con tus acompañantes. Del mismo modo, si vas a enviar una carta por correos tienes que dejar el sobre en el buzón, tienes que hacer el acto físico de abrir la mano y soltar el sobre. Insistir en la petición y volver a ella implica que crees que el Universo no te oye, o que hace chapuzas, en resumen actúas desde el miedo y desconfías y ya he dicho que el miedo es el peor mensaje que mandas al Universo cuando se trata de pedir.
  9. Mantén la atención a las señales. Quizá de manera inmediata tras liberar la petición o en un corto relativamente breve de tiempo ocurra que tienes una intuición sobre algo (por ejemplo ir a un sitio específico), tienes un pensamiento o idea, una sensación física o una emoción, oirás algo (quizá un comentario de alguien o una canción), tendrás una visión o fantasía o incluso un sueño lúcido. Todo esto son formas que tiene el Universo de decirte en primer lugar que recibió tu petición y en segundo lugar de qué manera recibirás tú lo pedido en “trabajo colaborativo” con la guía de tus ángeles y tu Alma. Imagínate que quedas con alguien en recibir una entrega un día determinado a una hora concreta en una calle muy precisa y tú no apareces ahí; esto es lo mismo, sigue las señales, te conducen a obtener lo que has pedido. La guía además puede seguir unos patrones: oír la misma canción repetidamente (importante prestar atención a su letra o a cómo te hace sentir), ver las mismas secuencias de números, o encontrarte varias veces seguidas el mismo libro o su título en varias escenas de tu vida. Eso, por cierto, me pasó a mí hace muchos años con el libro “Las Nueve Revelaciones”, el cual fue muy importante para mí y a día de hoy me sigue ayudando mucho.

Recuerda que la clave de todo está primero en saber qué quiere tu Alma y pedir siempre en consonancia con tu propósito álmico, con el camino que tu Alma ha preparado para ti; nunca pidas contra el libre albedrío de nadie; y finalmente es esencial la capacidad para dejar ir la petición y agradecer al Universo y al proceso. 

En verdad, se puede resumir todo a simplemente hacer explícito lo que deseas, buscando la sintonía con Dios o el Universo. Debido a esto se puede pedir cuando se está orando, ya que se está en comunicación con lo divino, y de ahí la confusión entre orar y pedir puesto que ambas prácticas pueden mezclarse aunque son distintas. 

El último consejo sobre pedir: atrévete de vez en cuando a contradecir la pauta número 6 y pide que sea el Universo el que decida cuáles serán las prestaciones o requisitos que son más adecuados para ti para esta petición que haces. A menudo queremos controlar todo, pero la divinidad es muy sabia y cuando le cedemos el control las peticiones resultan más efectivas y más satisfactorias que cuando controlamos los detalles. La Fe es esto que se ha explicado aquí, confianza total en lo que dispone el Universo o Dios. Sólo conócete, pide, libera y da las gracias.

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