Venganza, amarre y alejamiento en Magia: ¿es ético?

Algo que me ha pasado hoy me ha motivado a escribir sobre este tema. Para los que buscan la respuesta rápida: NO. Con contundencia, sin matices.

He aquí el desarrollo de la cuestión: hay un principio que no debería violarse nunca y es el del respeto al libre albedrío. Ya por lógica y por Conciencia. De hecho, el respeto a la libertad está recogido como derecho humano universal, fundamentado en la dignidad (léase el Preámbulo y el Artículo 1 de la DUDH). Además, desde la perspectiva espiritual, estamos tan conectados todos los seres que toda acción que realicemos sobre los demás tendrá repercusión sobre nosotros, ya que no hay manera objetiva de separarse espiritualmente del resto de la gente (fuimos creados como siendo Uno y aún lo somos), por lo que si no eres capaz de respetar el libro albedrío de otra persona al menos piensa en la consecuencia que tus actos pueden desencadenar sobre tu propia libertad de acción en el futuro.

La ecuación es ésta: si coacciones o coartas la libertad de movimiento o de decisión de otra persona, tu propia libertad de movimiento y de decisión se verá en tela de juicio y será coaccionada y coartada de maneras imprevisibles pero claras y firmes. Así es como fue creado el Universo, con un orden, con una mecánica de causa-consecuencia. Tú decides, y si decides revelarte contra este orden recuerda que el Universo es más grande, poderoso y sabio que tu Ego.

Por suerte yo siempre lo he tenido claro, pero la realidad es que hay muchísima gente que anda confusa en todo esto. Quizá lo que expongo a continuación sea aclarador.

Sobre la Venganza
Me ha hecho daño. Se merece sufrir.”
A veces tiemblo cuando oigo esto. Esta iniciativa proviene de creer que estamos preparados para ser jueces objetivos e imparciales cuando la realidad es que nuestra visión de la situación está siendo limitada. ¿Qué la limita? Las emociones viscerales del momento, las creencias previas, la percepción que puede no ser realista y estar distorsionada, una valoración incompleta de la persona y de la situación (ausencia de información), etcétera.

Desde la psicología se ha comprobado que la venganza sólo da placer momentáneo, muy fugaz, a medio y a largo plazo nos mantiene infelices. Y por si fuera poco, el odio y la ira nos atan cada vez más intensamente a la persona que creemos que nos ha herido o hecho algo imperdonable.

Si realmente la otra persona hizo algo inadecuado, confiemos en el Universo. Es cierto que el Universo tiene sus tiempos, a veces muy distintos a los tiempos humanos, pero es sabio y certero, y lo mejor que podemos hacer es soltar la situación, liberarla al Universo y dejar de decidir sobre el destino del otro, mejor concentrar la atención en obtener nosotros un futuro más agradable.

Tiene que sentir el dolor que me hace sentir, para que lo comprenda y aprenda”.
La empatía se puede aprender, pero nunca a base de agresión ni de “tratamiento de shock”. No se desarrolla de la noche a la mañana. Y sobretodo, no lograrás que empatice contigo si por mucho que él o ella padezca no se mete auténticamente bajo tu piel. Eso se logra a base de conversar y a través de la comunicación emocional, nunca generando situaciones negativas. Para que alguien te comprenda de verdad tiene que, temporalmente, pensar como piensas tú y sentir como sientes tú, llevar metafóricamente tus zapatos, siendo metafóricamente tú. Ese ejercicio no se ha logrado nunca desde la venganza o el hacer daño al otro; al contrario, generalmente la bola de agresión y de violencia se hace aún más grande. ¿Es eso lo que quieres? ¿Quieres que tras herirte a ti, y tú herir al otro, te vuelva a herir aún más? ¿Quieres realmente alargar y eternizar esto? Finalmente, teniendo tu mente puesta en la situación dolorosa de manera continua, eres tú quién más te hieres a ti mismo/a.

¿Y qué pasa con mi libre albedrío? ¿Acaso esa persona no lo ha vulnerado?”
Quizá sí. ¿Y? No te da derecho a tomarte la justicia por tu mano. Como dijo Gandhi, ojo por ojo acabamos todos ciegos*. Hay dos cosas que puedes hacer: dejar al Universo su trabajo, y dotarte de más habilidades personales, sociales, comunicativas y emocionales para evitar en el futuro que vuelvan a hacerte daño.

Sobre el amarre y la dominación
Quiero que me quiera”.
Pido perdón de antemano por si soy demasiado contundente con lo siguiente tal como lo he expresado. Vamos a desglosar esto:
  • ¿Tan egoísta eres que no vas a permitir que él elija libremente estar contigo o enamorarse de ti por sí mismo?
  • ¿Tan baja autoestima y autoamor tienes que no te crees capaz de atraer su atención por méritos propios, que necesitas forzarlo?
  • ¿Tanta necesidad tienes que requieres mendigar amor de esa manera? En ese caso te recomiendo que primero sanes tus vacíos emocionales y existenciales.
  • ¿Crees que realmente él o ella te amará de verdad? ¿Como distingues si su amor es genuino o sólo es fruto de tu hechizo?

Para rematar: en TODOS los casos de amarre, tras los primeros meses o años la relación se convierte en destructiva y en una espiral de sufrimiento cada vez más insoportable. Así lo reportan las personas que lo han vivido, sean los promotores del amarre o sus víctimas.

Quiero que vuelva”.
Esta frase se suele decir tras un malentendido que ha desembocado en ruptura, tras un fallo propio (por ejemplo infidelidad), o tras un fallo ajeno (por ejemplo infidelidad también), y nos hace creer que por un lado esa persona está dejando de amarnos y por otro lado que le estamos perdiendo para siempre.

Para esto, recomiendo primero echar un vistazo a las preguntas anteriores. En segundo lugar, hay que revisar a fondo la cuestión territorial de la pertenencia, ya que a menudo la gente suele considerar sus parejas como de su propiedad, y si pudieran marcarles y mearles como hacen otros animales lo harían también, de manera tal que cuando hay ruptura consideramos que perdemos nuestro objeto preciado de valor. Hay casos muy sangrantes donde el que quiere amarrar ha tratado tan mal a la pareja que es normal que quiera irse y romper la relación y lo quiere recuperar para seguir machacándolo.

En tercer lugar, si hay malentendido, habla; si cometiste un fallo, habla y además demuéstrale continuadamente que asumes la responsabilidad y que has madurado; si la otra persona cometió un fallo, háblalo, y considera que tal vez lo que esa persona siente por ti cambió y es momento de asumir esa verdad. Si no puedes asumir la verdad, madura. Si crees que es el fin, no lo es, y habrá más oportunidades de relaciones románticas en el futuro. Confía.

Es dominación, no amarre”.
Más fácil me lo pones, es ejercer control. Esto lo he visto supuestamente para conseguir “retener lo suficiente a un hijo” para que escuche a su madre. Fuerzas la situación porque te has quedado sin estrategias psicológicas o habilidades sociales para hacer llegar tu mensaje a la otra persona. Lo siento, pero aquí sólo tienes dos opciones: aprender una nueva metodología de comunicación social y más asertividad, o bien simple y llanamente permitir que tu hijo tome decisiones por su cuenta, que muy probablemente estará capacitado para asumir la consecuencia de sus actos, no puedes sobreprotegerle eternamente (se ha comprobado que eso impide que madure y se haga autónomo, independiente y responsable), y no es moralmente ético obligarle a que piense, sienta y actúe como lo harías tú, ya que tu punto de vista de la situación no es el único válido.

En este caso, cuando leí el proceso para “dominar”, vi además que no consistía realmente en dominar a nadie sino en alejarle de otra persona por temor a que su influencia fuera negativa. Eso me lleva a la última parte del artículo.

Sobre el alejamiento
Por si alguien no lo sabe, esta clase de hechizos tienen como objetivo alejar a alguien de nuestra vida (en teoría alguien tóxico) o bien bloquearlo, con la finalidad de que no nos haga daño. El método que he visto más usado desde hace diez años es el de la congelación, y al menos conozco a siete personas que lo han empleado o con conocidos que lo han usado.

No es ataque, es protección. No quiero que me haga daño”.
Ojo, porque en estos casos la línea que divide ataque de defensa es muy sutil y fangosa.

Congelar a alguien no es protegerse uno mismo. Protegerse es llevar puesto un escudo espiritual de luz, o hacer un hechizo para transmutar y devolver AL UNIVERSO lo que sea que pueda estar haciéndote a ti. Por si surgen dudas: NO, devolver algo a quien lo hace no es defensa tampoco, es otra forma de ataque, y tiene repercusiones, por lo que los hechizos de tipo espejo o reflectantes también son desaconsejados en su totalidad. Estas acciones provienen del miedo y de la negatividad, y no hay nada que proteja más que el Amor y la Luz.

Hay quien considera que congelar es diferente a atar, y la verdad es que no lo termino de entender ya que en ambos casos el objetivo es paralizar y anular su libertad de movimiento. Aunque creamos que sólo inactivamos a esa persona en relación a nosotros y nuestra vida, no es cierto, el efecto resultado que yo he observado es un bloqueo sobre distintas áreas de esa persona a la vez, y el trasfondo de esa clase de hechizos es bloquear su voluntad, y por lo tanto su libre albedrío. Es, sobretodo, una forma de desconfiar del Universo y de nuestros ángeles, y también una ausencia de creatividad ya que no sabemos ver alternativas más sanas y justas.

Es una influencia negativa”.
Primera cuestión: tal vez sí, tal vez no. A veces es obvio, por ejemplo: un amigo de nuestro hijo o hija es reconocidamente un drogadicto y quiere introducirlo en el consumo o la venta de drogas. A veces no lo es tanto y lo que ocurre es que tememos que despierte a nuestros allegados a otras maneras de pensar y de hacer, y cuando su mente se vuelve más abierta deja de estar bajo nuestro control. Por lo tanto, aquí la pregunta clave es si realmente hay una persona tóxica que trata de influenciar negativamente nuestro entorno o bien si lo que ocurre es que queremos nosotros mantener el control y el poder sobre los demás a toda costa y para ello queremos alejar cualquier tipo de intrusión o interferencia. Esto es importante, y si se trata del segundo caso cuestiónate por qué esa ansia de control, ya que es necesario un cambio urgente de chip.

La segunda cuestión es que, como en el caso de la dominación, quizá no has probado aún todas las vías de comunicación posibles y todas las estrategias asertivas y comunicativas existentes para hacerle ver a los demás que algo está mal y que esa situación merece análisis. Las habilidades sociales y comunicativas se pueden aprender, inténtalo todo antes de recurrir a la magia.

Por último, si ves que realmente la situación es muy negativa y que lo has intentado todo y el mensaje no llega con éxito, lo que puedes probar es, previo PEDIR PERMISO al Yo Superior de quien está siendo influenciado/a, a sus guías y a sus ángeles, probar la magia para pedir facilitar la toma de conciencia, la claridad de mente, y el esclarecimiento de la situación de la forma más lumínica y positiva posible, de manera tal que esa persona por sí misma pueda darse cuenta de lo que ocurre y pueda elegir libremente lo que desea para sí sin que nadie la manipule. Antes de recurrir a esto probaría primero a invocar a los ángeles para ver si por mediación de ellos ya se arregla la situación. E importante lo de pedir permiso, si no lo haces te puedes encontrar con consecuencias negativas.

Conclusión
Si todo esto tiene una moraleja, es la siguiente: la magia no es el comodín para resolver todos los conflictos humanos. Queremos evitar la confrontación, la conversación honesta y sincera, asumir la verdad, asumir la responsabilidad, mejorar como persona, abandonar patrones y hábitos negativos, y adquirir habilidades nuevas, y acabamos recurriendo a la magia porque es lo fácil y cómodo o porque en nuestra soberbia creemos que es lo justo, manipulando a los demás, coaccionando, coartando, bloqueando su voluntad, creyéndonos más inteligentes que el Universo.

Todo tiene un proceso. Primero hay que solventar los problemas humanos con métodos puramente humanos y terrenales. Cuando se han agotado todas las posibilidades es cuando se recurre a métodos espirituales, primero solicitando al Universo y a los ángeles y finalmente con la magia. Cuando se usa la magia, hay que buscar un método de no-interferencia con la voluntad ajena, y si pedimos por los demás (por ejemplo porque queremos que alguien se sane) hay que pedir permiso a su alma y a sus guías y ángeles. Finalmente, conviene asumir que para nuestro propósito, nuestro aprendizaje y nuestra evolución, hay cosas en las que no podemos intervenir y es mejor dejarlas como están, tienen un porqué.

Querer controlar las circunstancias puede ser contraproducente, estresante y extenuante, y un rasgo de nuestro Ego. En muchas ocasiones hay que dejar ir, hacer un “let it go”. El Universo es más sabio que tú, y si quiere algo para ti es porque considera que te conducirá a ser más feliz ya que desea tu felicidad y tu plenitud. Confía en Él.

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*En realidad la frase de Gandhi suele escribirse como “Ojo por ojo y el mundo acabará ciego”.

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