Libido, fases del trauma y efecto espejo. Tirada de la Dualidad

Libido y polarización

Hace tiempo, y gracias a la conversación que tuve una vez con un amigo, que me ronda por la cabeza la idea de que la libido está detrás de muchos “fregaos”. Sé que la palabra 'libido' proviene del contexto psicoanalítico, y en algún momento me referiré al psicoanálisis, pero por ahora prefiero definir en mis propios términos lo que yo entiendo por libido.

Imaginemos la formación de una tormenta eléctrica. Aún no se sabe bien bien cómo ocurre, pero entre las diferentes hipótesis (que involucra a cristales de hielo) una explica que en las nubes de tormenta se produce una polarización de la carga eléctrica que dichas nubes poseen. En la base de la nube de tormenta se acumula carga de un signo determinado, y paralelamente en el suelo se acumula la misma cantidad de carga pero de signo opuesto. Cuando la diferencia de potencial entre la nube y el suelo es lo bastante grande, se produce la descarga del rayo. En un cielo en calma la energía eléctrica está más o menos uniformemente distribuida en vez de polarizada y por eso no hay rayos.

Para mí eso es un símil de lo que es la libido y voy a explicarlo. La libido la entiendo como energía psíquica, muy poderosa pero generalmente neutra. En condiciones “normales” (una mente en calma, serena) esta energía está repartida en la mente, pero a veces se polariza y aparece de manera intensa necesitando descargarse.

Estamos acostumbrados a relacionar libido con sexualidad porque Freud lo definía en términos de pulsión sexual, pero creo (igual que Jung) que es más genérica y por tanto tiene diferentes formas de manifestarse. Se puede sentir, en negativo, como presión interna, como necesidad intensa impulsiva o imperativa, como tensión emocional o psicológica, como ligera ansiedad, y evidentemente también en forma de energía sexual (a veces de difícil control), entre otras opciones. En positivo se suele sentir como una corriente suave y cálida acompañada de un sereno bienestar. La manera en cómo se presenta depende mucho de la persona, de las circunstancias y de lo que esté ocurriendo en su mente en ese momento.

Esta energía interna, puesta al servicio del amor, puede ser muy benefactora purificadora, trascendente e incluso sanadora (de problemas físicos, psíquicos y emocionales); en estos casos se la suele “invocar” a voluntad, ya sea porque amamos o porque la estamos llamando para uso terapéutico mediante técnicas concretas. Pero, por contra, cuando aparece así intensa de manera involuntaria con sus síntomas negativos y/o en presencia de emociones destructivas (miedo, ira, dolor, ansiedad...) puede ejercer un impacto negativo, desde la proyección en forma de sucesos dramáticos que nos hacen sufrir, la creación de un trauma psicológico, o hasta la transformación de la persona esclavizándola o incluso volviéndola menos humana. Aquí el espectro es muy amplio. En espiritualidad esto se relaciona con la acción consciente o inconsciente de la kundalini.

Si una peculiaridad tiene la libido es que “le gusta” emerger cuando hay situaciones de polarización psíquica, es decir, “le gusta la tormenta”. Ahí donde hay dualidad, irá y le dará fuerza al conflicto, acumulándose ella hasta que sea descargada de algún modo. Por tanto, en cuanto sentimos los síntomas negativos podemos hacer introspección y observar qué dualidad o polarización inconsciente hay en ese momento. Posibles dualidades que polarizan la mente inconsciente son:
  • Lo que quiere el Alma vs lo que quiere el Ego.
  • El “Yo consciente” (aquello que creemos, aquello con lo que nos identificamos, aquello que creemos percibir...) vs la Realidad Inconsciente.
  • Dos deseos opuestos que se contradicen entre sí.
  • Dos arquetipos en conflicto. Es habitual que sea entre la energía yin (lo femenino) y la yang (lo masculino).
  • Pulsión de “Muerte” (destrucción, conservación, limitación) vs Pulsión de “Vida” (creación, cambio, expansión).

Pueden haber más.

Proyección y efecto espejo

La descarga de la libido (o sea, “el rayo”) suele producirse la mayoría de las veces mediante el fenómeno de proyección. Se hace necesario resumir un poco en qué consiste la proyección antes de ahondar en la descarga. Los que conozcan mi trabajo de CES sabrán que también lo denomino efecto espejo o ley de espejo humeante. Su descripción básica es la siguiente: el entorno se vuelve una pantalla de proyección sobre la cual proyectamos lo que hay en nuestra mente y nuestra alma, y por lo tanto el entorno decimos que nos hace de espejo; no nos damos cuenta, es inconsciente y no siempre sabemos ver la proyección, de ahí que se hable de “humo” o “niebla”.

Así, ciertas personas adquieren un rol determinado o veremos en ellas unas conductas o cualidades según qué historias haya en nuestro inconsciente o según qué arquetipos del inconsciente haya activos en ese momento, y también nos gustarán más o nos gustarán menos por ese motivo. Podemos proyectar miedos, virtudes, defectos, deseos, aversiones...

Esto es inevitable y ocurre siempre en mayor o menor medida (a veces es más intenso y a veces es muy leve) porque es un fenómeno universal. Es posible que sólo deje de ser así en el caso que una persona alcanzara la iluminación, puesto que habría hecho consciente todo lo inconsciente. La proyección como fenómeno o como ley tiene el propósito de ayudarnos a despertar.

Ahora bien: cuando la libido tensa utiliza la vía de la proyección para descargarse o liberarse entonces ya no hablamos de la proyección cotidiana, sino que lo que ocurre es que se atraen circunstancias convulsas, accidentes incluso, situaciones dramáticas, conflictos interpersonales intensos, vivencias con fuerte carga emocional o psicológica, una poderosa atracción sexual, eventos imprevistos que nos desorientan, etc. Pasamos de obtener un reflejo neutral, que si lo hacemos consciente nos ayuda al desarrollo personal desde el amor, a vivir esa carga emocional que nos condiciona. Esto, además, puede convertirse en un patrón repetitivo, por lo que nos podemos encontrar que una misma situación reaparece en distintos momentos de nuestra vida con personajes diferentes.

Trauma y complejo

Cuando hablamos de trauma psicológico, hay una etapa inicial en la que se produce la dualidad o polarización y se acumula la libido ahí: es lo que podríamos llamar periodo de latencia. Luego cuando las circunstancias son propicias se produce la proyección en que la libido es descargada o liberada, total o parcialmente, y el evento ocurrido con su carga emocional es registrado en el inconsciente, añadiéndose a la polarización que había. Esto es el nacimiento del trauma y su fijación. Si además en esa dualidad hay un arquetipo activo, éste quedará bloqueado y revestido de esas emociones asociadas a ese evento, creando así lo que llamamos “complejo”. Si por un casual el arquetipo o la dualidad no se bloquearan, entonces no se registraría ningún trauma ni ningún complejo, cosa que a veces ocurre (podemos leer historias de personas que viven auténticas tragedias pero no quedan traumatizadas, quizá por tener mayor resiliencia).

Una vez creado el trauma o el complejo, puesto que la dualidad o polarización sigue ahí y además más fuertemente fijado debido al contenido emocional, y puesto que a la libido le encanta la dualidad... ésta irá ahí otra vez y se reiniciará la proyección o efecto espejo, buscando ser canalizada o liberada a través de un nuevo evento que recuerde al primero, y así una y otra vez. A este proceso en que la polarización inicial recibe nueva fuerza libidinal y se activa proyectándose de nuevo lo llamamos “constelar”. Jung decía que un complejo está constelando cuando está siendo activado y se manifiesta en el exterior. A veces tenemos reacciones o conductas inexplicables fruto de la ansiedad, como si algo nos hubiera poseído puntualmente, y es un complejo constelando. Todo esto hace que de adultos vivamos cosas que nos remiten a conflictos en la infancia, y por ese motivo el efecto espejo además de ayudarnos a despertar nos ayuda a sanar o a buscar sanación, porque haciendo consciente la polarización inicial la podemos tratar y liberarnos del problema, reintegrando el arquetipo si lo hay, y reintegrando a la energía estancada que ahora volverá a fluir.

Mecanismos de defensa

Además de lo dicho, cuando los complejos constelan, o bien cuando se activa el trauma o la herida psíquica, aumenta la “neblina” del efecto espejo. En otras palabras, todavía se ve menos la realidad, ya que en ese momento el inconsciente tiene mucho más poder que de costumbre, nos nubla, nos ciega, nos domina más o incluso nos “posee” como mencioné anteriormente. Esa pantalla de proyección que es el entorno se convierte en un escenario o teatro que construimos a medida, con uno mismo como protagonista, donde ocurren esos eventos que describí (a menudo nosotros los provocamos o detonamos sin darnos cuenta) y los demás tienen un rol bien determinado como dije, y toda esa escenificación no nos deja ver la auténtica realidad o la auténtica verdad tras una situación. Todo es más confuso de lo que aparenta, aunque aparente claro, porque es más como un sueño lúcido, y el que sea lúcido no lo hace menos sueño. De ahí el “drama” en la vida de uno.

Una de esas aparentes claridades pero que sigue siendo niebla del inconsciente es el famoso mecanismo de defensa de la negación. Este mecanismo puede mostrarse en su forma pura, negando la realidad o rechazando sus aspectos desagradables o dolorosos, o bien puede mostrarse de manera indirecta a través de otros mecanismo de defensa bien establecidos por el psicoanálisis, como pueden ser:
  • La racionalización: es la justificación de la propia conducta empleando “explicaciones lógicas” de los sentimientos, pensamientos o conductas para evitar lidiar con la ansiedad, culpa u otros sentimientos que estos provocan. Suele aparecer cuando tenemos un sentimiento u ocurre algo que va contra una cierta moral establecida o contra lo que dicta nuestro juez/crítico interior (este juez en psicoanálisis sería el super-yo, y en análisis transaccional sería equivalente al estado “padre” del yo).
  • La intelectualización: es el razonamiento usado a través de la excesiva ideación abstracta o el análisis indiferente y distante, bloqueando con ello la confrontación con el inconsciente y eludiendo así sentimientos difíciles con los que a menudo no se sabe qué hacer, gracias a que ponemos distancia y neutralizamos los afectos. Puede ir acompañada o no de la racionalización. Al retirar los elementos afectivos uno busca tratar la situación racionalmente pero esos sentimientos al final necesitan ser admitidos. En este mecanismo se plantean teorías hipotéticas desensibilizadas o directamente se realizan afirmaciones tajantes pero vacías de contenido emocional (o lo más distanciadas posibles).

Situaciones como las siguientes pueden ser indicadoras de que hay algún mecanismo de defensa:
  • Uso de jerga o tecnicismos durante una conversación para centrar la atención en las palabras y en las definiciones en vez de en los sentimientos.
  • Aseverar que el otro está equivocado sobre cómo percibe la realidad y cómo siente, no para ayudarle sino para quitar importancia a lo que dice (inconscientemente es más doloroso ver, oír, sentir y comprender a la otra persona o a lo que dice).
  • El uso del pensamiento positivo mal empleado con el objetivo de no prestar atención al conflicto.
  • Expresiones cliché tipo “no es cierto que alguien te haga daño, si sientes dolor es porque tú lo has permitido o es sólo cosa tuya” o “si quieres hacer algo bien hazlo tú mismo”, por poner dos ejemplos. (con estas expresiones se puede llegar a culpabilizar a una víctima, el conocido victim blaming, o simplemente uno se quiere desligar de responsabilidad para no asumir su parte).
  • Cambiar internamente el significado de una experiencia. Por ejemplo, se puede caer en reducir o eliminar lo negativo de algo que ocurrió e incluso idealizarlo, o por contra se puede restar importancia a ciertos sucesos positivos y sentimientos que se tuvieron. El objetivo es reencuadrar la experiencia para que encaje con cómo uno quiere ver las cosas en vez de aceptar cómo fueron.
  • Ser selectivo con la realidad que se acepta o se tolera.
  • Querer controlar la situación.
  • Sentirse sobre-confiado en algo cuando las señales apuntan en otra dirección.
  • … (un largo etcétera).

(La mayoría de estas situaciones están descritas en el reciente vídeo de Teal Swan en inglés, “How To Call Bulls#!t On DENIAL”)

En definitiva, la negación y sus variantes son formas de resistencia, y cuando estamos en mitad de la niebla o de la tormenta la resistencia puede ser superior.

Todo lo explicado hasta aquí lo resumió Jung maravillosamente en su famosa cita: “Aquellos que no aprenden nada de los hechos desagradables de sus vidas, fuerzan a la conciencia cósmica a que los reproduzca tantas veces como sea necesario para aprender lo que enseña el drama de lo sucedido. Lo que niegas te somete. Lo que aceptas te transforma.”.

Tarot y tirada de la Dualidad

Podemos emplear la función psicológica del Tarot (mi preferida, antes que la oracular) para ver qué polarización hay, cuál es esa dualidad. Las cartas sirven para dirigir de manera voluntaria la proyección hacia ellas y así hacer consciente lo inconsciente sin necesidad de escenificar el conflicto en la vida real. Para ello una buena tirada y a la vez simple es la de la Dualidad. Es tan sencilla como sacar dos cartas por cada parte de la polaridad.


Lo complicado de la tirada, en caso que no sepamos ni tengamos sospecha de qué tipo de dualidad es la que hay activa (por tipo me refiero a alguno de la clasificación que hice en el primer apartado de posibles dualidades), es justamente la interpretación. Si se usa la baraja entera y aparecen arcanos mayores, podemos orientar la dualidad hacia algo relacionado con el alma o con arquetipos, mientras que los arcanos menores podrían hablar de deseos personales o cuestiones más mundanas, pero esto que digo es sólo orientativo y no hay que tomarlo como una verdad. A menudo las propias cartas dan información muy concreta de de qué se trata, y puesto que estamos canalizando la proyección psicológica podemos dejarnos llevar por ella “a ver qué nos viene”, ya sean flashes, sensaciones corporales o emociones. Sobretodo hay que prestar atención al cuerpo y las emociones, porque muy a menudo se huye de ello cuando hay una polaridad activa, por los mecanismos de defensa que expliqué antes.

Una parte importante de la tirada es la resolución del conflicto, de la dualidad. Está bien saber qué polarización hay, pero hay que saber qué hacemos con ella para cancelarla y reintegrarla. A veces la propia tirada dice cómo resolver el conflicto por medio de las propias cartas que salen: si las dos partes tienen aspectos en común (símbolos, colores, gestos...), esos aspectos o cualidades sirven como vía mediadora para alcanzar un acuerdo, consenso, reconciliación o camino medio entre ambas partes. En cambio, si las dos partes son muy antagónicas y a priori no ofrecen solución, se puede “abrir” la tirada, añadiendo dos cartas en vertical a modo de consejo de resolución.


Espero que todo esto os resulte a la vez instructivo y de ayuda a todos. Ojalá todos vivamos felices.

Un abrazo.


(He consultado en Wikipedia la formación de los rayos y los mecanismos de defensa antes expuestos)

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