La importancia de la Vida y la Muerte
Dos simples visualizaciones
Quiero plantear un par de ejercicios de
imaginación que, para muchos, serán incómodos, y que me permitirán
ejemplificar el mensaje que hoy quiero transmitir.
Imagina que, por el motivo que sea, te
quedan menos de 24 horas de vida. Quizá un diagnóstico fatal. Esta
noche, cuando te acuestes y vayas a dormir, no volverás a despertar.
Ya no hay nada más por vivir, no puedes. Se terminó.
Te hago las siguientes preguntas:
- ¿Cómo vivirías las últimas horas que te quedan? ¿Con quién? ¿Haciendo qué?
- ¿Qué cosas te parecen ahora superfluas, menos importantes, y dejarías a un segundo plano?
- ¿Qué aspectos de la vida te parecen ahora más relevantes?
- ¿Hay alguna urgencia o necesidad importante? ¿Algo a resolver?
- Con la perspectiva cercana de la muerte, ¿cuáles son ahora tus valores morales y tus prioridades?
- ¿Qué ejes consideras fundamentales para una buena vida? ¿Y para una buena muerte?
Imagina ahora justo lo contrario: se
produce de repente un holocausto, una catástrofe a nivel mundial, y
mueren todas las personas humanas salvo tú, y todo rastro de
civilización queda destruido. Como único superviviente podrás
encontrar algo de alimento y algún lugar donde dormir.
Te hago ahora estas preguntas:
- ¿Qué echas de menos? ¿Qué o a quién rescatarías si pudieras? [no vale decir “todo”]
- ¿Con qué crees que podrías vivir?
- ¿Qué cosas tienen valor en este momento para ti, y qué cosas no?
- ¿Qué podrías sacar de bello al nuevo entorno que tienes, al nuevo mundo que hay a tu alrededor? [no vale decir “nada”]
- ¿Cuál dirías que es la esencia de la vida?
Vida y Muerte: dos caras de la misma moneda
Sé que he planteado dos situaciones
hipotéticas muy improbables y a la vez desagradables, y que las
preguntas que hago son también difíciles. Sin embargo, creo que
está claro el mensaje que quiero transmitir.
Vivimos llenándonos de cosas
superfluas y persiguiendo constantemente objetivos sin fin. Nunca o
pocas veces prestamos atención a lo esencial, y dejamos para
“mañana” lo realmente importante porque damos por sentado que
habrá un mañana, como si la vida fuera eterna. La vida es
impredecible, y además es fundamentalmente impermanente, lo que
significa que todo pasa, todo se va, nada es eterno, ni lo bueno ni
lo malo, y a veces se va de improviso, sin avisar, de manera
repentina. La muerte no existe para aguar la fiesta, existe para
recordarnos lo maravilloso e importante que es cada instante, cada
momento; cuánta belleza y cuánta intensidad pueden haber en un
segundo, en el presente, y cuánto valor tiene la vida. Esas
preguntas que hice, vale la pena hacerlas cada día para sacar lo
mejor de la vida, y para no desperdiciar la vida en dramas, en lucha
de egos, en cosas que aparentan urgentes pero no son realmente
importantes, o en cosas que parecen necesarias y no son realmente
trascendentes.
No necesitamos esperar a que llegue el
momento de la despedida para tomar conciencia de todo eso, podemos
tomar conciencia ahora y, mejor aún, poner en práctica las
respuestas que encontremos a esas preguntas, y así vivir ahora
plenamente felices y libres.
No es un mensaje original ni mucho
menos nuevo. Pero es un buen recordatorio.
Te lanzo una última pregunta. A ti,
¿qué te impide vivir?
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