Disonancia Cognitiva

Este artículo tiene referencias a un artículo anterior sobre las Fases del Trauma. Las principales dos referencias son: el fenómeno de polarización de la mente y los mecanismo de defensa. Si deseas leerlo sigue este enlace: Libido, Fases del Trauma y Efecto Espejo

Hace unos días, viendo un documental llamado 'Empatía' sobre las distintas consideraciones del veganismo, oí mencionar el concepto de Disonancia Cognitiva. En términos sencillos, aunque inexactos, es un estado cognitivo emocionalmente incómodo de verse en medio entre dos pensamientos o dos situaciones que entran en conflicto. Cuando lo escuché me hizo recordar a mi publicación sobre las fases del trauma en la cual explico cómo en la psique pueden darse dualidades y la energía psíquica (libido) se distribuye entre la polaridad de cada dualidad, aumentando así la tensión interna hasta que no le queda más opción que hallar una vía de descarga. 

Expliqué también que, cuando la libido se encuentra en la tensión de una polarización psíquica, muestra síntomas negativos de ansiedad, malestar, tensión emocional, compulsión... Da la casualidad de que ése es justamente el estado de Disonancia Cognitiva tal como se lo describe, por eso se le considera un estado incómodo, y es muy posible que estemos hablando de lo mismo. En otras palabras: podríamos definir adhoc a la Disonancia Cognitiva como a la manifestación sintomática y cognitiva que se produce a consecuencia de una polarización psíquica con carga libidinal. Pensad por ejemplo en cómo os sentís cuando en un momento determinado no podéis cumplir una promesa o un objetivo que os habíais marcado, esa sensación interna de estar dividido y no saber qué hacer que sume en una mayor o menor angustia.

La teoría original es del psicólogo Leon Festinger, el cual describe que las personas tenemos una fuerte necesidad de mantener una congruencia entre nuestras creencias, nuestras actitudes y nuestras conductas. Todo tiene que ser coherente entre sí. La ausencia de esa congruencia deriva en falta de armonía psicoemocional, algo que luchamos por evitar a toda costa. Sin embargo es difícil vivir de forma totalmente congruente (a menos que seas un héroe arquetípico y de carácter plano) debido a que la realidad del mundo es compleja llena de matices y de grises, motivo por el cual los seres humanos solemos tener nuestras propias contradicciones personales.

Hum... ¿Con qué contradicción voy a ser consecuente hoy?

Entre las dualidades que polarizan la mente que mencioné en Fases del Trauma no se me ocurrió incluir el conflicto entre los valores y creencias internalizadas y una nueva información que hace jaque a esos valores y creencias. Es una dualidad muy importante porque es tan frecuente y cotidiana como la oposición entre dos deseos antagónicos. En el fondo cualquier dualidad psíquica puede comprometer la coherencia interna haciendo que luego no actuemos con auténtica integridad y honestidad, ya sea con uno mismo o con el entorno, pero sí que la dualidad valores/creencias vs información nueva y la dualidad entre dos deseos contrapuestos son aquellas con las que tenemos que lidiar cada día en múltiples situaciones de una forma relativamente más consciente que las demás. Quiero decir, es más fácil darse cuenta de que queremos dos cosas distintas o de que nos sentimos incómodos en un debate cuando una creencia muy arraigada está siendo amenazada por una opinión o argumentación ajena, que tomar conciencia por ejemplo de un complejo que constela.

Puesto que es un estado incómodo para la persona, consciente o inconscientemente buscará reducir la disonancia, es decir, buscará disminuir la polarización o el conflicto entre las partes. Y lo hará con mucha urgencia. Hay dos formas de reducir la disonancia según Festinger: resolviendo la dualidad (cambiando de conducta) o manteniéndola (defendiendo las creencias y/o actitudes). Voy a empezar por la segunda.

A priori parece una paradoja reducir la disonancia manteniendo la dualidad, ya que ésta tiende a polarizar la psique. En última instancia será así, pero eso no impide que una persona pueda vivir indefinidamente haciendo una especie de 'hackeo' cognitivo si se me permite la expresión. El objetivo en este caso es mantener el confort de lo conocido* y de aquello en lo que estamos acostumbrados, o en todo caso asumir cualquier cambio siempre y cuando no amenace ese confort. La cuestión es que hemos crecido en torno a unos valores, una creencias y un paradigma de pensamiento que o bien hemos tomado libremente o bien han sido impuestos (por ejemplo mediante la educación familiar, la socialización y la enculturación), los cuales nos han servido de 'raíces y tronco cognitivos' sobre los cuales ha crecido nuestro sentimiento interno de seguridad. Cuando nos sentimos inseguros tendemos a ir a esa base tanto para protegernos como para resolver el conflicto que se haya presentado. Por eso el hecho de que algo pueda amenazar ese sistema cognitivo es motivo de crisis: si el sistema se cae no tenemos nada a lo que agarrarnos y nos podemos derrumbar psíquica y emocionalmente. De ahí que la prioridad número uno sea defender el sistema, es un impulso inconsciente primario ligado a los recursos de huida o ataque.

Ahí entra el Mecanismo de Defensa de la Negación en todas sus formas, y muy especialmente mediante la Racionalización y la Intelectualización. Mediante la negación pura, se rechaza de plano la nueva información que pueda comprometer el 'status quo' de nuestro sistema interno de creencias y de nuestro esquema mental, o bien se minimiza cualquier característica negativa que surja con esa amenaza. Es el máximo autoengaño. Cuando leo sobre Disonancia Cognitiva me encuentro que ponen el ejemplo del fumador: a sabiendas de que fumar pone en riesgo la salud, un fumador puede continuar fumando declarando que el riesgo no es tanto o que no es una cuestión tan importante (minimización de lo negativo), o ir tan lejos como afirmar que el riesgo no existe puesto que «hay fumadores que viven sin problemas de salud y no-fumadores con cáncer de pulmón» (negación total). 

Mediante la Racionalización se justifica la defensa de los valores, creencias y actitudes con razonamientos que aparentan lógicos. Aquí la persona está convencida de su argumentación y la solidez de la misma, no es que se esté inventando una excusa. Por ejemplo, puede meterse con alguien o reírse de algo y justificarlo como que es broma o es humor, y estar convencido de ello, negando la validez del razonamiento de quien cuestiona ese comportamiento. Con la Racionalización se puede apelar a ideologías, morales sociales, filosofías, postulados religiosos, convicciones personales, etc., para justificar el mantener el sistema cognitivo. Hay miles de ejemplos así: justificar el escapar continuamente de compromisos con que perdería su libertad personal, justificar homofobia mediante dogma religioso o razonamientos naturalistas, justificar comer carne con argumentos sobre salud y biología, justificar no enfrentarse a un problema personal por convicción total de falta de aptitud o de que las consecuencias serían nefastas...

Mediante la Intelectualiación la justificación se produce mediante la abstracción y el distanciamiento emocional. Digamos que 'se va a la mente'. Aquí una persona puede caer, por ejemplo, en un laberinto de tecnicismos o en una dialéctica elaborada pero que la mantienen desconectada de las emociones respecto de la situación que se le presenta. Ojo con esto porque puede implicar que la empatía se halle totalmente anulada durante la defensa de las creencias personales. Ejemplo: una persona está empleando Intelectualización cuando analiza de forma fría una situación que en verdad debería ocasionarle dolor o alguna otra emoción, como cuando argumenta «todo es impermanente» con total distancia emocional de una pérdida que acaba de vivir o de provocar; fijaros que en este caso concreto el razonamiento no tiene por qué estar equivocado, está mencionando una realidad, pero la clave es la falta de contacto emocional con esa realidad de la que habla. No es una desconexión emocional permanente sino puntual, mientras existen la amenaza a la integridad psíquica y la disonancia cognitiva, mientra sea necesario defenderse o justificarse. El problema con la Intelectualización, como parte de la Negación que es, es que rechaza la parte emocional de la situación y ésta queda reprimida pudiendo estallar más tarde o actuar en contra del sujeto.

Otro ejemplo: si cuesta creer que una persona defienda la tauromaquia como arte, sepamos que muy probablemente esa persona esté argumentado por un lado con la Intelectualización para desconectar de sus emociones y de la empatía hacia el animal, pudiendo abstraer totalmente la situación, y por otro lado con la Racionalización apelando a justificaciones que tiene autoconvencidas y que le resultan lógicas y sólidas a esa persona («Es una tradición»). Ambas defensas son compatibles entre sí y pueden presentarse juntas.

Esta necesidad de defender el sistema cognitivo interno ante la Disonancia Cognitiva es el que más me ha atraído la atención y supongo que a vosotras/os también porque es tremendamente común: me lo encuentro no sólo ante 'pequeñas' situaciones cotidianas sino también en los grandes debates y enfrentamientos sobre cuestiones tales como machismo, xenofobia, lgbt-fobia, etc. Fijaros que la primera reacción y la más multitudinaria suele ser la detracción de la situación, y que por muchos argumentos racionales u objetivamente demostrados que se den por lo general siguen en el viejo paradigma. Solemos decir que las personas no quieren renunciar a sus privilegios en caso de pertenecer a un grupo privilegiado, pero es más profundo que eso en cuanto a que hay una confrontación psíquica interna que amenaza con la integridad de la persona y ésa es su vía rápida de reducir su disonancia cognitiva protegiéndose de tal amenaza, la cual por el hecho de ser una amenaza psíquica no la hace menos real. Las personas que logran enfrentar el conflicto, la polarización que acarrea, y la resuelven mediante el cambio cognitivo-conductual suelen ser las que decimos que se 'deconstruyen'. Ésa es la otra forma de reducir la disonancia.

La primera opción que presenté para la reducción de la disonancia era el cambio conductual. Lo he dejado para el final porque es la opción más difícil, la que elige menos gente o bien se produce cuando no hay más remedio. Un cambio conductual que reduzca la Disonancia Cognitiva tiene que implicar un cambio cognitivo que resuelva la dualidad origen de la polarización psíquica y, en ocasiones, tiene que implicar también un cambio ético, un cambio en los valores. 

A veces la dualidad se resuelve encontrando puntos en común entre las dos partes antagónicas o un término medio; a veces se resuelve sacrificando algo, ya sea creencias, valores o paradigmas enteros, lo que se traduce en una posterior transformación del Yo, es decir, de la identidad personal o incluso de la personalidad, tras haber experimentado la crisis personal que supone; también se puede resolver la dualidad encontrando un tercer elemento, una tercera vía u opción, que dé salida a la contradicción volviéndola compatible o volviéndola fuente de creatividad, y esto requiere mucho pensamiento lateral. La libido, que tiende a dar fuerza a las polarizaciones internas de la mente, puede periódicamente aumentar la disonancia y luego proyectarla al exterior para que la enfrentemos una y otra vez hasta encontrar la manera de resolverla de forma correcta. 

La Disonancia Cognitiva cobra especial importancia cuando aparece en los dilemas morales, porque cuando ésta aumenta puede ayudarnos a romper con la etapa moral en la que estamos para progresar hacia una etapa moral superior**, y de hecho suele ser lo que se busca pedagógicamente al incluir en la educación el pensamiento crítico y la filosofía ética o durante los programas de modificación cognitivo-conductual de algunos presos. Esto nos plantea otra cuestión: se puede buscar intencionalmente aumentar la Disonancia Cognitiva con varias finalidades: pedagógica, terapéutica, judicial... Por ejemplo, el empleo del aumento de la disonancia se usa en interrogatorios para descubrir las mentiras de una persona sospechosa. Sin embargo, quiero hacer énfasis en que no es una herramienta apta para todas las personas puesto que, como ya he mencionado, puede inducir a crisis y además hay gente con una vulnerabilidad psíquica para la que supondría un derrumbe difícil de superar. Eso lo tiene que valorar un/a profesional.

Para finalizar quiero mencionar que la Disonancia Cognitiva tampoco lo explica todo, especialmente cuando se intenta aplicar a la psicología social, aunque espero que os resulte útil para comprender distintas facetas personales propias y comportamientos ajenos que observáis.

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*Conocido no significa necesariamente consciente.
**Consultar Etapas de Desarrollo Moral de Kohlberg. He aquí un resumen mío:

Fuentes consultadas:

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