Heartstopper (T1) | Análisis - Parte 1

[Este artículo es un guion de vídeo que había preparado en mayo del 2022 y que no llegué a grabar por falta de salud física y mental. He decidido al menos publicarlo en blog. Espero que os guste]
 
Escena del primer capítulo, plano medio en el que Nick y Charlie se conocen por primera vez al sentarse juntos en el aula.

Introducción

Heartstopper es una maravilla. Había leído el webcómic antes, me había encantado y me había hecho sentir toda clase de emociones. Pero el modo en que le han dado vida a la historia en la serie supera cualquier cosa que podía imaginar. Hay partes de quién soy que se han visto representadas y validadas, y experiencias mías que al verlas reflejadas de un modo particular en la serie las he revivido de forma algo visceral, también las que fueron dolorosas, pero para bien al final. He estado sintiendo tanto a raíz de la serie que el único modo que tenía de gestionar este mitote emocional era profundizando en ella y, a través suyo, reconciliarme conmigo y con mi pasado. Creo, además, que una historia así en una plataforma tan masiva como es Netflix sienta un precedente positivo muy necesario de representación LGBTIQ+ para presentes y futuras generaciones.

Este vídeo artículo va a tener en verdad dos partes: la primera explora algunos temas que se dan en la serie, mientras que la segunda trata la interpretación personal y no experta que yo hago de algunos símbolos, planos y códigos de colores.

El análisis de esta primera parte lo he dividido en 4 apartados: representación, optimismo e inocencia, amor, e identidad.

Aviso de que habrá algunos spoilers menores. Te recomiendo ver la serie antes si aún no lo has hecho.

La representación

Es una alegría ver adolescentes interpretades por gente adolescente o en edad muy cercana. Siendo una serie que se dirige sobretodo a un público joven, este público podrá identificarse mucho mejor con estos personajes que no ocultan mucho manifestaciones físicas típicas de la edad como el acné y que no poseen cuerpos ya formados y de gimnasio. Además son personajes que no están hipersexualizados y que se les ve naturales y reales en su comportamiento. Algo que no me pasaba con otras series y películas en las que salen adolescentes es que he podido recordar algunas vivencias mías y he visto a mi yo pasado adolescente en varios de los personajes.

En cuanto a la diversidad LGBTIQ+, aparecen al menos las 4 primeras letras del colectivo: la L en Tara y Darcy, la G en Charlie, la B en Nick y la T en Elle. Quizá en el futuro haya más. Además es una diversidad sana y bonita que se nota que no está bajo una mirada estereotipada masculina y cis: tenemos a dos lesbianas no sexualizadas y cuya relación no es traumática ni va a terminar mal; tenemos a un personaje bisexual que no se tortura a sí mismo, no es infiel y no daña a nadie mientras está en el armario resolviendo su identidad; tenemos un personaje trans cuya vida no es trágica ni abocada al sufrimiento sino que, por el contrario, experimenta todas las alegrías, miedos y tristezas propias de una chica de su edad; tenemos un personaje gay que, aún habiendo vivido una problemática real como es el bullying, tiene un sistema brillante de vínculos de apoyo en sus amistades (exceptuando a ratos a Tao), su hermana, su padre y el profesor Ajayi, quienes no van a dejar que eso le defina, le harán de colchón y le garantizarán que es una persona digna de ser amada y de tener una vida plena; tenemos parejas queer viviendo sus vínculos desde la inocencia, la autenticidad, el descubrimiento, la amistad, la vulnerabilidad y los cuidados mutuos. Preguntémonos cuántas veces hemos visto esto antes.

La figura del profesor Ajayi también refleja la necesidad de apoyarnos en otras generaciones dentro del colectivo, quienes vivieron un contexto sociocultural diferente y tienen otra visión y más experiencia. Por no hablar de que tanto Ajayi como el grupo de amistades queer de Heartstopper son un símil de cómo las personas LGBTIQ+ a menudo sólo encontramos un espacio seguro entre personas del mismo colectivo. Todo eso se visibiliza en la serie, se hace bien y es necesario. Desde la conversación entre Charlie y Ajayi sobre por qué Charlie no habla con sus amigos sobre Ben y él responde que no lo entenderían porque no son gays, a las conversaciones entre Nick, Tara y Darcy en distintos episodios, y los momentos de los batidos en el episodio 6.

Heartstopper no necesita contar su historia añadiendo sexo gratuito, lo cual para mí personalmente es un respiro. Además, en la adolescencia se está pendiente de muchísimas otras cosas: estudios, amistad, el futuro, el amor, la familia, la identidad... El sexo no ocupa la mente de todo el mundo 24/7 y les adolescentes no viven todes empotrándose ni hace falta mostrarlo de forma gráfica en toda la ficción existente. Adicionalmente, el espectro asexual también existe y se suele olvidar bastante.

Por último, las historias queer de maduración a lo largo de la adolescencia están infrarrepresentadas en la ficción popular o mainstream y suelen caer en los tópicos y los errores de siempre que se intenta retratar a nuestro colectivo. A veces, como dice Elle en la serie, las personas sólo queremos ver algo cuqui, comfy y que nos deje el corazón calentito, historias en todas las etapas vitales contadas por personas de nuestro colectivo. Heartstopper es una de esas historias y además la mayoría del casting principal también forma parte del colectivo, lo cual añade un grado más de autenticidad y supone otro precedente más para futuros papeles en la ficción audiovisual; William Gao y Yasmin Finney, quienes interpretan respectivamente a Tao y Elle, afirman que se pedían perfiles muy específicos y representativos y es la primera vez que veían algo así.

Las únicas críticas de representación que yo hago:
1. La falta de diversidad corporal. Tenemos a Isaac como único personaje principal con un cuerpo no normativo, y es un personaje que tampoco sale tanto. En la vida real hay personas de todas las tallas, también entre adolescentes. Tampoco aparecen en la serie personas discapacitadas ni, que sepamos de forma explícita, neurodivergentes.
2. La falta de interseccionalidad con las vivencias de las personas racializadas. Diversidad racializada he visto en la serie: Elle, Tara, Tao, la madre de Tao, la profesora Singh —que, olé por poner a una mujer racializada como profe de educación física—, el profesor Ajayi, la profesora Greenwood... Entre el alumnado, aunque hay mayoría blanca, en distintos momentos de la serie se ve diversidad. Pero: que aparezca no significa que esté bien representada. Y, en definitiva, como persona blanca no me tengo que quedar con lo que veo o creo ver sino que debo escuchar las voces de gente racializada. Dice Jamie Woo en Them.us [1] que hay una experiencia en común en los principales personajes racializados que no se nombra en ningún momento, como si el ser una persona racializada no tuviera algo que ver con su experiencia vital cuando, en la realidad, tiene tanta relevancia como el ser queer y ambos aspectos interseccionan. Siempre queda la esperanza de que la temporada 1 haya servido más de introducción y que puedan usar la futura temporada 2 para explorar esa parte.
3. Las personas no binarias no existimos. Al menos por ahora, pues Alice Oseman, quien creó el webcómic y guionizó la serie, es una persona no binaria, y Kizzy Edgell, quien interpreta a Darcy, también lo es, lo cual me da esperanza de que más adelante se nos represente.
4. La bisexualidad como algo binario. En la serie refuerzan mucho la bisexualidad como atracción a hombres y mujeres, y las personas no binarias seguimos sin estar incluidas. En el manifiesto bisexual de 1990, publicado por primera vez en la revista "Anything That Moves"[2], se define la bisexualidad como una identidad completa y fluida que no es binaria ni bígama y por la que debemos dejar de asumir la existencia única de dos géneros.

Aún así, con la representación LGBTIQ+ y con cómo la han tratado han logrado que yo me vea ahí y que a través de la historia yo pueda transformar mis heridas y amarme tal como soy. Por primera vez en la vida he sentido la dignidad de ser una persona queer, de un modo íntimo, profundo y visceral.  

El optimismo y la inocencia

El optimismo y la inocencia son conceptos revolucionarios en un mundo incrementalmente más cínico con problemáticas globales como por ejemplo una pandemia, el cambio climático, guerras, resurgimiento y extensión de la extrema derecha y la implementación de políticas que revierten derechos humanos. Además, dado que a la generación milenial se nos prometió un buen futuro que nunca llegó a materializarse y la generación Z está creciendo en un mundo en donde las estructuras más arcaicas están colapsando, el pesimismo abunda en todas partes.

Inconscientemente muchas personas estamos continuamente buscando historias confortables en las que refugiarnos, lo estoy viendo cada día en el formato webcómic, y no creo que sea exclusivamente una forma de escape de la realidad, sino que creo que en verdad estamos necesitando reaprender la esperanza y el optimismo para sobrevivir como seres humanos y para transformar el mundo. El optimismo no tiene por qué estar reñido con el realismo y las acciones prácticas, al contrario, les aporta la fuerza necesaria para llevarlas a cabo con objetivos a medio y largo plazo. El optimismo nos da poder, porque si creemos que podemos mejorar el mundo podemos iniciar y mantener una revolución, un movimiento liberador, incluso aunque la chispa inicial la provocara la rabia. Nos da algo por lo que luchar en el terreno personal y en el colectivo. Optimismo es también saber que si venimos de un lugar oscuro las cosas irán mejor, y si estamos pasando por una mala etapa el dolor también pasará y sanaremos.

La inocencia funciona de un modo similar porque nos hace vivir la vida y los vínculos desde la apertura, la exploración, el descubrimiento, la vulnerabilidad (la valentía de poner nuestro corazón), la alegría y la autenticidad. Junto al optimismo, la inocencia nos puede literalmente salvar la vida.

No es casualidad que la inocencia sea un rasgo que a la comunidad LGBTIQ+ se nos ha vedado. Muchísimas personas del colectivo, tal vez una mayoría, no hemos podido experimentarla en la adolescencia del mismo modo que las personas normativas, ya sea por falta de acceso (a veces éramos la única persona queer del instituto o del pueblo entero) o por tener que esconder nuestra identidad, o ambos. Más tarde, cuando crecemos, se asume que las personas queer no somos inocentes en el aspecto moral, por eso sigue apareciendo el discurso recurrente de que depredamos a menores o tenemos alguna clase de conducta acosadora y agresora.

En la ficción, gran parte de la representación queer ha estado ligada a la tragedia y al trauma, cuando no a la ridiculización cómica, lo cual ha servido en gran medida para fijar y difundir la narrativa dominante contraria a nuestros derechos y a nuestra dignidad humana. Se nos ha retratado como seres hipersexuales, infieles, drogadictos o transmisores de enfermedades graves a quienes les espera una vida de sufrimiento y una muerte violenta; o como bullies y violadores en potencia. O se nos ha reducido a clichés y estereotipos con los que nos permiten vivir pero como ciudadanía de segunda.

Los intentos más sanos de incluir personajes LGBTIQ+ en la ficción han sido muy tímidos hasta época reciente y prácticamente aparecían en los márgenes o destacaban por estar a solas entre una mayoría cishetero; o bien, en cine dirigido a público LGBTIQ+, estaban escritos desde una mirada de masculinidad hegemónica y cisgénero.

Heartstopper, como otras obras de origen indie, destruye la narrativa imperante y nos devuelve la inocencia por derecho propio, situándonos como protagonistas y presentándonos como sujetos dignos de vivir esa inocencia y de madurar con ella, exactamente igual que el resto de gente. De repente nos damos cuenta de que tenemos derecho a la fantasía, a los tropos románticos, a los ideales, a la conexión auténtica, a una vida plena llena de afecto, a la curiosidad, a la exploración, a la felicidad; todo ello sin necesidad de revolcarse en un drama sádico en que tiene que pasar algo malo porque sí, o en la fetichización o la hipersexualización. Somos seres humanos de pleno derecho, válidos y suficientes, también inocentes. 

Esto es muy poderoso, más cuando lo hace sobre un fondo claramente optimista y, por tanto, reempoderante y vivificador. La serie de televisión lo refuerza con gestos, miradas y pequeñas animaciones que trasladan elementos directamente del webcómic basados en la naturaleza, tales como flores, hojas de árbol, pájaros o mariposas, elementos cuyo simbolismo trataré en la segunda parte del análisis.

El amor

El amor no es sólo el amor romántico, también adopta la forma de vínculos familiares y de amistad. Todos pueden llegar a ser importantes y se complementan. Es bueno contar con variedad de vínculos porque si dependemos exclusivamente de un tipo de amor y éste falla, no hay red afectiva que amortigüe la caída. Este mensaje queda reforzado en Heartstopper:

  • Charlie, aún pasando cada vez más tiempo con Nick, no se apoya únicamente en él como a menudo nos vende la mitología en torno al amor romántico. Puede llamar a su padre cuando lo necesita, dispone de la magia de su hermana mayor Tori que detecta en seguida cuándo él está mal y le ayuda en la gestión emocional, y sigue quedando con sus amistades e incluso ampliando el grupo con la inclusión de Tara y Darcy.
  • Elle diversifica también sus amistades, no dependiendo sólo del antiguo grupo de Truham y estrechando lazos con "las lesbianas del insti".
  • Tara y Darcy se tienen mutuamente, por supuesto, pero también afirman contar con un núcleo cercano de amistades y expanden su círculo para incluir a Elle y los "gays locales" de Truham 😂. Hasta donde sabemos, tanto Elle como Tara tienen buena relación con sus familiares.
  • El caso de Nick es un ejemplo de qué pasa si pierde una parte de la red afectiva, como cuando deja de sentir que pertenece a su grupo de colegas original, pero aún le queda red afectiva. Gracias al vínculo con Charlie, con Tara y Darcy, y con su madre, él puede navegar su proceso personal y la transformación de sus lazos de amistad con un buen colchón emocional.

Además de los ejemplos positivos, el mensaje se refuerza con uno negativo: Tao. Aparentemente, y como no sabemos cómo son sus vínculos familiares, Tao depende sólo de sus amistades. Cuando éstas empiezan a transformarse, y como dice su amiga Elle el cambio no es necesariamente malo, él siente que va perdiendo apoyos firmes hasta reducir su red prácticamente a sólo ella. Esto disminuye su capacidad de resiliencia y adaptación al cambio y aumenta su sentimiento de soledad, sus inseguridades y sus miedos.

Sobre el amor romántico en particular quiero mencionar un par de cosas que me parecen muy relevantes:
1. Heartstopper echa por tierra los mitos en torno al amor romántico. Por ejemplo:

  • No fundamenta el amor en los celos ni en la desconfianza. Cuando Nick inicia su proceso de autodescubrimiento, eso no aumenta las inseguridades de Charlie, al contrario, Charlie se mantiene como un espacio seguro para él. Ni esta pareja ni la de chicas está pendiente de con quién se relaciona cada persona ante el temor de que alguien más "robe" el vínculo. Las relaciones son de respeto y de mucha comunicación honesta y asertiva. El caso de Ben muestra claramente que ni los celos ni la humillación y la violencia son amor y que es mejor alejarse de ahí.
  • No considera que la pareja es nuestro salvavidas sino que es un apoyo más dentro de una red afectiva más grande, porque el amor romántico no todo lo puede y más veces de las que creemos necesitamos ayuda externa. Esto quizá se verá mejor más adelante en la trama.
  • En relación al punto anterior, la pareja no es el pilar afectivo nuclear y superior en una jerarquía de afectos ni es la fuente suprema de felicidad, sino que todos los vínculos afectivos son más o menos igual de importantes en una red horizontal.
  • La pareja no es la media naranja ni estaba predestinada. Cada personaje dentro del mundo de Heartstopper es su propia persona, completa, con sus luces y sombras. La pareja no completa a nadie sino que suma, es alguien con quienes compartimos la persona que somos. Si acaso puede complementar y enriquecer, pero no completar, porque no somos un vacío que sustituimos o llenamos mediante le otre.
  • El amor como sentimiento maduro no aparece espontáneamente de un flechazo ni de un impulso apasionado o visceral. Incluso en el caso de Charlie donde vemos primero un crush, él y Nick sienten una atracción y hablan de gustarse, no de amarse. El amor requiere tiempo y requiere construirse sobre una base sólida. Heartstopper nos muestra el valor en desarrollar primero una sana amistad, totalmente compatible con esos sentimientos de atracción, y eso implica: comunicación, responsabilidad afectiva, espacios propios como que Charlie toque la batería y Nick juegue al rugby (recordemos que aunque Charlie se una al equipo un tiempo luego lo deja y eso está bien, no hace falta hacer todo juntos) y ser un espacio seguro de escucha, empatía y comfort.
  • Nadie sacrifica quién es ni lo que tiene por la otra persona. No hay procesos de despersonalización ni de asimilación a la pareja. Cuando Charlie se preocupa por la pelea de Nick con sus "colegas", aunque es una escena importante porque resalta el sentimiento de culpa que carga, está transmitiéndonos el mensaje de que nadie debería perder sus amistades por una pareja, y eso me parece importantísimo; en este caso, Nick no renuncia por amor o porque le parezca que la pareja es más importante, sino que se aleja por darse cuenta de que son unos bullies, y eso es muy distinto.

2. Heartstopper nos muestra que las personas del colectivo LGBTIQ+ también merecemos acceso a los tropos del amor en la ficción. Por ejemplo:

  • Friends to lovers (de amistad a amantes), slow burn (la cocción a fuego lento que a veces desespera) y pining (tener sentimientos por otra persona durante tiempo y que la otra persona nunca se dé cuenta): Totalmente Tao y Elle.
  • Fluff (historia agradable y dulce que deja el corazón calentito). En todas las parejas de la serie.
  • Knight in shining armour (el caballero de armadura resplandeciente). Nick cada vez que defiende, rescata y protege a Charlie.
  • Happy ending (final feliz). Todas las parejas de la serie.
  • Trapped (atrapades). Tara y Darcy en su sala de música, dos veces.
  • Twin souls (almas gemelas). Me resistía a poner éste porque no es como si Nick y Charlie estuvieran destinados a estar juntos o estuvieran conectados por un hilo rojo invisible, pero es indudable que se hacen bien mutuamente (lo cual es muy importante) y parecen estar hechos el uno para el otro.
  • Por supuesto, los clichés de buscar a la otra persona bajo la lluvia, besarse bajo el paraguas, abandonar un partido de rugby porque resolver un malentendido es mucho más importante...

Mención especial al tropo Found Family (familia encontrada) en ese grupo de amistad queer.

La identidad

Saber quién eres, en general, puede no ser un proceso fácil ni mucho menos inmediato; en la mayoría de casos es un proceso de por vida. Pero, dependiendo de cada persona, de sus circunstancias personales y de su entorno, hay algunas partes más difíciles de reconocer que otras. Si partimos de la base de que la sociedad y la cultura define no sólo qué es lo normativo sino también que eso normativo debe ser tomado por defecto, hacer consciente que no eres una persona normativa en, por ejemplo, orientación sexual, orientación romántica o identidad de género (entre otras cosas) y luego aceptarlo puede costar más.

De nuevo, cada persona es un mundo y tendrá su propia experiencia. Por eso Heartstopper brillantemente nos muestra distintos relatos, variadas experiencias, para enseñar al mundo que no hay una forma única de vivir esto. Charlie por ejemplo siempre lo supo desde joven ("It's always been boys!"). Tara, en cambio, necesitó un disparador como besarse con Nick con 13 años para darse cuenta de que no le gustaban los chicos. Y Nick padece un proceso más lento de toma de conciencia en el que empieza sintiendo una atracción hacia Charlie pero no sabe qué le pasa, y necesita indagar y profundizar más en sí mismo y en sus sentimientos antes de llegar a la conclusión de "vale, no soy hetero, pero no sé qué soy y esto es mazo de confuso". La experiencia de Elle no nos la explican, pero ojalá lo hagan en un futuro. Aunque Heartstopper se centra en la adolescencia y se dirige a un público joven, no está de más que yo añada que esto puede ocurrir a cualquier edad.

>El cuestionamiento

La historia no se acaba en darse cuenta de que no somos una persona normativa sino que necesitamos ponerle nombre a esa faceta nuestra, a esa parte de nuestra identidad y que forma parte de la persona que somos. Se me ocurren al menos tres motivos por los que la gente del colectivo LGBTIQ+ sentimos eso: para darle sentido, para integrarlo mejor y para darle validez en un contexto sociocultural que lo niega o lo degrada en relación a lo normativo y lo "por defecto"; piensa que lo que no se nombra no existe. Ahí es donde entra el cuestionamiento: el preguntarse, el informarse, el hablarlo con otra gente en situación similar, hasta que todo más o menos encaje o haga "clic". Es lo que vemos a través de los ojos de Nick.

A veces ya tenemos suficiente vocabulario, referentes más o menos claros y suficiente autoconocimiento como para saber en seguida qué nombre ponerle. Otras veces alguna de esas cosas falla y el cuestionamiento se alarga. Y, por supuesto, dado que a lo largo de la vida vamos descubriendo aspectos nuevos de nosotres, lo que antes teníamos claro puede transformarse y podemos volver a cuestionarnos y alcanzar una nueva comprensión de nuestra identidad.

>El salir del armario. Apoyos y referentes

Queda una última cuestión: salir del armario. Otra cosa que nos muestra Heartstopper es que la salida del armario es muy personal, dependerá en gran medida de tener a disposición una firme red afectiva, no tiene por qué ser algo dramático y puede hacerse de forma gradual según la persona se siente más cómoda con quién es y según vea que el entorno es un lugar lo bastante seguro.

Tampoco es necesariamente algo lineal: por ejemplo, el proceso de Nick va más o menos paralelo a su cuestionamiento. Personalmente, su proceso es de los más bonitos que he visto nunca y es el que me habría gustado hacer yo, porque es firme, gradual, en espacios seguros, marcando él el tiempo, cómo, dónde, cuándo y con quién hacerlo, y finalmente obteniendo una reacción empática y agradable por parte de su madre. Esto es realmente importante porque te da un control necesario: todo lo que tiene que ver con la identidad personal, aunque no sea sobre sexualidad ni género, supone alguna forma de vulnerabilidad, y mostrar esa parte es exponerte a que te hagan daño en lo más íntimo y profundo del ser.

Comparemos el proceso de Nick con el de Charlie: a Charlie le sacaron del armario contra su voluntad, cuando él no estaba preparado aún para dar ese paso fuera de su círculo más cercano ni había dado consentimiento para que otra persona lo hiciera en su nombre. Esto es lo que se deduce que ocurrió, en la serie no nos dan mucha más información sobre ello. El resultado es que Charlie, además de ser víctima de bullying por ser gay, internalizó una completa falta de control sobre su propia vida que constantemente afecta a sus procesos cognitivos y emocionales.

Cuando Ben dice lo de "eres valiente por enfrentar toda esa negatividad" (You are brave for putting up with all the negativity), lo único en lo que yo podía pensar es: no eligió ser valiente y nadie debería verse obligado a serlo.

Incluso Tara, que eligió cuándo dar el paso, se asustó con la reacción del entorno porque una vez sale algo afuera ya no tienes control de lo que hace la gente con esa información personal. Esa exposición es muy sobrecogedora. Quizá por eso el personaje de Ben, hiperconsciente de cómo trata el asunto la sociedad, y más aún formando él parte de un grupo que participa de bullying, cae en la homofobia interiorizada y se odia a sí mismo al punto de proyectar su odio y sus miedos en Charlie, todo por puro pánico; cuidado, esto puede explicar en parte su conducta pero no la justifica, sigue siendo un maltratador (el maltrato no sólo ocurre entre parejas cishetero).

Heartstopper, de manera implícita a través de Nick, nos enseña también que salir del armario es un acto de vulnerabilidad constante a lo largo de la vida. No es algo que hagas una vez en la vida y ya está: lo haces con tus amistades, con la familia, en la escuela, más tarde quizá en el trabajo, o quizá no porque el entorno laboral es LGBTIQ+fóbico, en cada nuevo vecindario al que te mudes... Nunca se termina, en todos los casos debes valorar si te compensa o si vas a recibir violencia, y es agotador. A veces no te quedará más remedio que estar en el armario y en otras ocasiones podrás ser tú misme. Tanto la salud mental como la integridad física están siempre en juego.

La gente cishetero que se cree que es un show-revelación festivo en el cual hacemos gala de nuestra identidad, como si fuera un acto de vanidad de pavo real, se equivoca completamente. Y si, de forma puntual, hacemos fiesta, es para recuperar y celebrar la alegría de quiénes somos cuando históricamente nos quitaron las ganas de vivir y perdimos a muchas personas queer por el camino. Me encanta cómo lo tratan en la serie mediante la mítica escena de Tara y Darcy en la fiesta con la canción "Clearest Blue" de fondo, las luces de arcoiris y el confeti. Se siente revitalizante y empoderante, me hizo sentir validade. De mis favoritas. La última vez que vi algo más o menos parecido fue en Sense8, también bastante poderoso, pero sin el toque de inocencia de Heartstopper.

Y aquí hilo con los referentes porque, dentro de la serie, Charlie tiene a alguien con quien identificarse y que le sirve de referente, el profesor Ajayi, pero para nosotres como audiencia la serie misma es un referente, al igual que lo pudo ser Sense8, Queer As Folk y muchas otras tantas películas, series, novelas y webcómics de la historia reciente. Tanto para poder cuestionarnos, como aceptarnos y luego salir del armario es muy habitual necesitar referentes tanto reales y públicos como ficticios, porque sin referentes el mensaje es claro: no tenemos espacio en el mundo, no se nos quiere. Y si además no se nos nombra, no quieren que existamos. Cuantos más referentes y más diversidad de ellos, más se contribuye a habituar nuestra existencia al público común y más tenemos con quienes identificarnos para ayudarnos con nuestro proceso interno. Heartstopper es un referente único que está ayudando a mucha gente de distintas generaciones a conocer parte de su identidad personal, abrazarla y mostrarla con dignidad.

>El bullying como fenómeno social de ataque y destrucción de la identidad

Como le vi decir a alguien en Mastodon, el bullying es un fenómeno social que involucra no sólo a la persona o al colectivo que ejerce violencia sino también a la gente colaboradora y la que se queda en silencio sin hacer nada al respecto. La inacción da alas a la agresión y al acoso. El personaje de Tao es esencial porque, aunque no estoy muy a favor de la sobreprotección y además sus excelentes y divertidas contestaciones les ponen a él y a Charlie más en el foco del bullying, pone de relieve que hay una desigualdad de poder y que la única manera de desactivar la maquinaria del bullying es mostrándola al público tal como es en vez de ignorarla.

Pero hay algo más en lo que creo que no mucha gente se fija, ya sea por su mentalidad de "es cosa de niñes y les niñes siempre buscan un rasgo de la persona a ridiculizar" o porque efectivamente perciben que es muy dañino pero no profundizan en por qué lo es tanto: el bullying busca atacar a una parte de la identidad de la persona, siempre. Y ya he dicho que la identidad es algo muy vulnerable. Por eso el bullying es tan destructivo y puede conducir al suicidio. Y si no puede atacar la identidad de forma directa entonces intentará primero hacer que un rasgo como unas gafas o el sobrepeso se conviertan en parte de la identidad de la persona o colectivo objetivo. Cuando veas por ejemplo a una persona transexcluyente hablar de pelucas y faldas, está usando tácticas de bullying.

Heartstopper nos muestra cómo la autoimagen y el autoconcepto de Charlie se hacen literalmente añicos a consecuencia del bombardeo constante a su identidad, en su caso por ser gay. Tara también tiene su momento de sucumbir a la presión externa porque aunque no haya la figura de una persona que se dedique a acosarla, los comentarios nada inocentes sobre que ser lesbiana es algo desagradable o una enfermedad que se contagia o directamente algo que se pueda debatir y comentar como si fuera el pronóstico del tiempo es también otra forma de acoso, completamente normalizada por una estructura sociocultural que ejerce violencia constante. Y en eso se amparan los bullies con rostro y nombre, ya que dichos comentarios se perciben socialmente como "inocentes" cuando en verdad son muy invasivos y acerca de la identidad. Heartstopper hace también bien en visibilizar este problema social con el enfrentamiento entre Nick y Harry y con cómo luego Nick señala a Charlie que eso no debería ser lo normal ni él debería estar acostumbrado a ello.

El episodio 7 es definitivamente el que más me cuesta de ver, aunque nos hicieran un adelanto en el 2. Quizá porque me trae recuerdos, pero también porque la serie trata el asunto con la gravedad que tiene. Ben ahí es un personaje muy agresivo, sólo con las palabras ejerce una cantidad hiper-concentrada de violencia contra Charlie que desgarra el alma. Además, siento antipatía profunda por Tao en ese episodio ya que, como se nos revela más tarde en el episodio final, él sabe que Charlie tiene tendencia a culparse, a responsabilizarse de todo y a considerar que su existencia es un problema para otras personas, y no se le ocurre nada mejor que herirle culpándole de sus problemas y luego haciéndole el vacío. Ahí él se convierte en otro bully. Eso me dolió muchísimo. Entiendo que en la adolescencia más o menos todes pudimos haber tenido algún momento de herir a alguien donde más le duele desde el enfado, pero decir "no debería haberme enfadado contigo" no me parece una disculpa suficiente teniendo en cuenta que es consciente de la fragilidad de Charlie y de su historial de víctima de bullying; esos ataques a la identidad dejan una huella profunda. Pero supongo que eso no minimiza el hecho de que Tao es quien más activamente defendió a Charlie desde antes de que Nick apareciera con su armadura brillante.

A pesar de lo duro del episodio, Heartstopper mantiene la red de seguridad de esta caída emocional mostrando que el padre de Charlie está ahí para él, que Tori aunque no diga nada se da cuenta y le está cuidando como un ángel de la guarda, aún puede contar con el profesor Ajayi y Nick insistirá en estar a su lado por mucha distancia que Charlie quiera poner para protegerlo. Es una serie confort que incluso en los momentos más oscuros nos dice "tranquilidad, todo irá bien, de ésta se sale de forma agradable".

Conclusión

A mí Heartstopper me ha abierto en canal pero para sanar. He llorado, he reído, he sentido el corazón calentito, me he emocionado y me ha sobrepasado. Y lo necesitaba. Me ha llevado de la mano en un viaje hacia mi pasado personal para conectar con heridas relacionadas con el bullying y con ser una persona queer con un pie siempre dentro del armario durante la adolescencia, en un entorno que me obligaba a interactuar con la masculinidad hegemónica tóxica y cishetero. He podido abrazar a ese yo y decirle que era y es una persona válida. A la vuelta del viaje he experimentado un nuevo despertar queer en el que, por primera vez, he sentido dignidad y orgullo por ser quien soy y mucho amor y gratitud hacia el colectivo LGBTIQ+ entero y todas las generaciones pasadas de este colectivo que lucharon por nuestros derechos y por tener una vida plena.

Es cierto que, al igual que otras personas adultas de mi colectivo que han visto la serie, he sentido una especie de melancolía e iniciado un proceso de duelo porque no tuve esta clase de representación cuando la necesitaba, y desde luego no se contaban estas historias positivas en las que poder verme. Transitar los 90 y principios de los 2000 fue pesimista; obviamente las generaciones anteriores lo tuvieron peor, soy consciente de eso. Para personas de mi edad, una serie como Heartstopper quizá llega un poco tarde, pero, como dice el refrán, nunca es tarde si la dicha es buena (A happy outcome is worth waiting for). Sin embargo, me llena de alegría que la serie exista para les adolescentes de ahora, en una época convulsa donde parece que nuestros derechos pueden retroceder y donde el terfismo y el fascismo atacan con una campaña agresiva contra el colectivo trans; no podía ser un mejor momento. Sé que Heartstopper se va a convertir en un referente y hará mucho bien durante años.

Si os ha gustado este análisis, hay otro hecho por Rowan Ellis que personalmente me gustó bastante. En cuanto pueda subiré la segunda parte. Gracias por llegar hasta aquí.

--------------------

[1] https://www.them.us/story/heartstopper-netflix-tao-elle-tara-loneliness

[2] https://bimanifesto.carrd.co

 

Comentarios

Artículos populares